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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 53

CAPÍTULO 53. ¡Si nos agarran vamos presos!

—¿Me quieres explicar por qué estamos evadiendo cámaras y bajando escaleras a oscuras en medio de la noche? —preguntó Elijah mientras sentía el peso de Lynett en su espalda, y su aliento en el oído le erizó la piel.

—Bueno… cuando mi padre compró todo el piso de la empresa, hace años, el anterior dueño incluyó un par de oficinas en este piso, pero cuando lo compraron para otra compañía, el dueño tuvo un litigio con mi padre, porque no quería gente que no fuera de su empresa transitando sus pasillos —le contó Lynett en un susurro—. El tipo es un paranoico perdido con eso del espionaje corporativo. Y mi padre y él estuvieron peleando por años.

Elijah se giró un poco para que ella empujara la puerta y pronto se vieron en un piso completamente diferente, en penumbra, y se quedaron en silencio mientras Lynett intentaba ubicarse.

—Por ese corredor, luego al fondo, a la derecha —le indicó la muchacha—. ¡Y calladitos, que en ese piso hay guardias de seguridad en rondas!

—¡No me jodas! ¡Si nos agarran vamos presos, Lynett! —siseó Elijah abriendo los ojos, azorado.

—¡Pues por eso te dije que era algo malo! —murmuró ella—. Pero yo ya tengo antecedentes, así que en todo caso… iría mal para ti.

Elijah apretó los labios porque recordaba muy bien que él mismo había fabricado aquellos antecedentes de Lynett para hacerla volver con él y arruinar cualquier posibilidad que tuviera de volver a la universidad, y respiró hondo sabiendo que tenía que arreglar aquello.

—Muy bien. Al fondo a la derecha —suspiró—. ¡Haz silencio!

Avanzó por el pasillo con el mayor sigilo posible y se detuvo delante de una puerta pequeña y fea. Lynett tocó en su hombro para que la bajara, y Elijah la sostuvo en equilibrio mientras ella habría la puerta con aquella llave que llevaba y los dos entraron apresurados a lo que parecía un pequeño cubículo.

Por todos lados había estantes enormes llenos de documentos, y algunas cajas se habían roto por la humedad, regando el contenido por el suelo.

—Aquí trabajaban los nuevos de planificación —le contó Lynett mientras encendía una de las dos computadoras que había en pequeños escritorios contra la pared—. Era como la prueba de fuego, soportar venir aquí todos los días. Pero cuando el dueño de este piso se hartó, le puso un bloqueador de señal afuera y le arruinó unos cuantos embarques a mi padre porque la información de nuestra red compartida entraba muy tarde a estas computadoras.

—¿En serio? —preguntó Elijah comprendiendo por fin por qué Lynett lo había llevado allí.

—Sí, estas tardan tres o cuatro días en actualizar la información que la empresa manda. Así que mi padre desahució estas oficinas y las llenó de basura con la esperanza de llenarle el piso de cucarachas al dueño.

Elijah hizo una mueca imaginando una rencilla tan tonta, pero al parecer eso había mantenido entretenidos a los magnates por mucho tiempo y ahora era beneficioso para él.

—¿Crees que podamos encontrar los archivos originales antes de la actualización? —le susurró inclinándose detrás de ella y Lynett contuvo el aliento, moviéndose por la pantalla de la computadora hasta encontrar los accesos a los archivos.

—Eso espero. Cruza los dedos —respondió muy bajo y le hizo una señal para que conectara al equipo la memoria que llevaban.

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