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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 46

CAPÍTULO 46. Un acuerdo por la supervivencia

Los ojos de Elijah se giraron bruscamente hacia Lynett y puso ver la expresión de azoro en el rostro de la muchacha.

—¡Yo no tengo nada que ver con eso…! ¡Te juro que no tengo nada que ver con eso…! —exclamó aterrada y sus manos temblaron violentamente mientras sacaban el celular de su bolsillo con torpeza y se lo entregaba a Elijah como si fuera una ofrenda—. ¡Yo no…! ¡No he hablado con ella! ¡Puedes revisar, yo no he hablado con ella…!

En un segundo era una persona callada y racional y al siguiente las lágrimas estaban corriendo por sus mejillas mientras el celular temblaba en su mano.

Elijah se lo arrancó en un segundo pero no para revisarlo, sino para echarlo sobre el tablero y alcanzar sus dos manos, envolviéndolas en la suya.

—A ver, cálmate. Lynett cálmate, nadie ha dicho nada de ti. Cálmate.

La respiración de la chica era irregular y llena de ansiedad, pero la caricia y la presión de Elijah en su regazo no era agresiva, sino confortable, y el silencio se hizo en aquel auto hasta que fue Sebastian el que se atrevió a romperlo.

“Será mejor que hablemos en tu casa. Voy para allá”.

La llamada se cortó, y Lynett no entendía por qué Elijah seguía sosteniendo sus manos, pero la verdad era que ni siquiera se atrevía a rechazarlo.

Media hora después atravesaban la verja de la propiedad y el auto de Sebastian ya estaba allí.

Elijah no dijo ni una sola palabra mientras la sacaba para ponerla en su silla, pero cuando por fin la dejó sola, Lynett no pudo evitar darle la vuelta al jardín hasta quedarse muy cerca de la ventana del despacho, mientras una acalorada discusión ocurría dentro entre los dos hermanos.

—Ella tiene derecho a solicitar una reunión —espetó Elijah con molestia—. El problema es que los dos sabemos para qué la quiere.

—Exacto. La señora se fue de viaje de viudez muy feliz sin importarle quién se estuviera haciendo cargo de la empresa, pero te garantizo que ahora se va a aparecer a reclamar la presidencia —replicó Sebastian.

—¡Pues no se la voy a poner fácil, puedes creerlo! —gruñó Elijah—. Frederick y yo teníamos un acuerdo, íbamos a manejar la empresa entre los dos, pero ahora que él no está, no puedo dejar mi inversión en manos de una mujer sin experiencia.

Lynett sintió aquel dolor punzante atravesando su pecho al escuchar que mencionaban a su padre, pero no se movió de su sitio, porque necesitaba saber lo que estaba pasando y porque estaba segura de que si su madre estaba involucrada, entonces eso solo podía significar que intentaría destrozar de una vez la empresa de su padre.

—Bueno, seamos honestos, no estamos en la mejor posición posible para pelear por la presidencia de la empresa. Eres uno de los dos con mayoría de acciones, la misma cantidad que Florence, la diferencia es que los viejos accionistas mayoritarios la conocen a ella desde hace tiempo, será muy difícil que te apoyen a ti. Así que ahora mismo te lleva la ventaja —sentenció Sebastian.

—No toda. Aun tengo a Lynett —replicó Elijah—. Solo necesito el apoyo de sus acciones para ser mayoría.

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