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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 43

LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 43. Reacciones

Ivanna Stableton se había consolidado como una de las herederas más codiciadas de Nueva York, y Ranger era lo suficientemente inteligente como para haber investigado a fondo a aquella familia y saber que sus finanzas eran absolutamente estables y que Ivana no necesitaba casarse con nadie por dinero.

Desde los dieciocho años tenía un fideicomiso millonario que encima había sabido poner en manos de profesionales que lo invirtieran bien, así que por muy superficial y materialista que pudieran creerla, la realidad era que no había indicios de que fuera el dinero lo que la moviera.

—¡Pero tiene que ser ella! —exclamó Rufus golpeando en la mesa con las palmas—. ¡No puede ser nadie más, Ranger! ¿no lo entiendes? ¿A quién más podrían dejar viuda si mataban a Sebastián?

—Pues tampoco tiene sentido que hayan tratado de asesinarlo antes de que se casara legalmente con Ivanna —replicó Ranger—. ¡Y créeme que ya le busqué por todos lados y no hay absolutamente nada que indique que se hayan casado, ni siquiera escondidos! Además el niño del palo en el trasero no es tan espontáneo.

—Pero Sebastián fue a Santa Fe a ver a la familia de Ivanna o a sus abuelos ¡o a quien sé yo! Solo unos pocos sabíamos de ese viaje, y el hecho de que la haya mencionado a ella... Escúchame bien, muchacho, más sabe el diablo por viejo y este diablo te dice que esa mujer tiene que algo que ver con el atentado que le hicieron a mi hijo.

Ranger gruñó por lo bajo, pero la realidad era que no tenían ninguna prueba para demostrar eso. Ni un solo indicio de los tipos que habían asaltado a Sebastián, ni un alma que pudiera corroborar que alguien de la familia de Ivanna o la misma Ivanna Stableton había ordenado la muerte de Sebastián.

—Entonces solo nos queda el acto de riesgo —sentenció Ranger—. Así que vamos a aprovechar que tu nuerita querida está todavía rondando por esta hacienda como un fantasma.

Bastaron solo unos pocos minutos par que Rufus le llamara al despacho y la mujer entrara con aquel ceño de tristeza perpetuo que tenía desde la desaparición de Sebastián.

—¿Ya saben algo de él? ¡Cualquier cosa, la que sea! —preguntó Ivanna y los dos hombres en aquella habitación se le quedaron mirando.

Era una mujer indudablemente hermosa, esbelta, educada, pero tan fría que no podían dejar de sentir que aquellas lágrimas eran una actuación. Al menos así la habían visto siempre.

—A Sebastián trataron de matarlo por tu culpa —declaró Ranger sin cortarse ni un poco y la vieron caer sentada en una de las butacas con expresión azorada—. O mejor dicho, porque tú lo ordenaste.

—¿Qué...? ¿¡Pero qué están diciendo!? ¿¡Se han vuelto locos!? —exclamó Ivanna agarrándose de los reposabrazos del sillón—. ¡No puede ser que estén hablando en serio! ¿¡Cómo creen que yo le haría eso a Sebastián!? ¡¿Él se los dijo?!

—Tenemos pruebas de que el robo solo fue para enmascarar el intento de asesinato —le espetó Ranger—. Y dijeron era para dejarte viuda.

—¡Pues yo no sé nada de eso! Además... —Ivanna levantó los ojos apresurada y los miró con una expresión acusatoria.

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