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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 39

CAPÍTULO 39. ¡Despierta!

La descripción más cercana que tenía de un momento como aquel se resumía en una sola palabra y era “pesadilla”. Durante años se había preparado para un momento así, durante años había asumido que la mujer que quería podía estar en un momento crítico y había tomado todas las precauciones posibles.

Pero ciertamente no había esperado que cuando el momento llegara, no estaría peleando por la vida de Josselyn, sino de otra mujer.

—¿Alguna vez me vas a decir la verdad? ¿Por qué terminaste con Joss, Elijah? ¿Por qué cancelaste la boda?

La voz de Sebastian lo hizo cerrar los ojos, porque hacía mucho tiempo que no pensaba en una respuesta, pero después de todo, de sus hermanos, Sebastian era el único que podía lidiar con su carácter sin darle la espalda, así que cuando sus labios se despegaron fue para ser totalmente honesto.

—Cancelé la boda porque ella quiso regresar de los despliegues —respondió—. Iba a regresar del ejército, casarse conmigo, ser feliz para siempre.

Sebastian lo miró como si se le hubiera soltado una tuerca.

—¡Tiene que ser una puta broma! ¡¿Me estás jodiendo?! ¡¿La dejaste por querer hacer lo que le pediste que hiciera?! —lo increpó y Elijah negó con impotencia.

—La dejé por el momento en que lo hizo —murmuró—. Hace dos años le propuse matrimonio y aceptó, pero siguió aceptando los despliegues, Sebas, y yo seguí esperando. No estuvo aquí cuando más la necesité y entendí, no estuvo cuando… no estuvo, punto. Y cada vez que le preguntaba me decía que era la última vez que se iría… pero no era cierto.

—Bueno… es que tú la conociste en el ejército, Elijah, sabías…

—Estar en el ejército es una cosa y no querer salir de la guerra es otra, Sebas. Hay miles de soldados en bases militares seguras, o de vuelta aquí, trabajando en academias de formación o en… ¡no sé en otros lugares! Pero ella no quería regresar —murmuró Elijah—. Y dos años son demasiado para torturar a alguien que te quiere con la incertidumbre de si vas a sobrevivir o no.

—Bueno… —Sebastian se mesó los cabellos porque no entendía muy bien todo aquello—. ¿Pero no dijiste que accedió a regresar?

—¿Y sabes por qué? —preguntó Elijah.

—¿Por ti?

—Porque mataron a uno de sus compañeros —le dijo Elijah y Sebastian contuvo el aliento.

—¿Y eso qué tiene? Le llegó la epifanía de que la vida es corta y tenía que aprovecharla…

—O le mataron la única razón que tenía para seguir marchándose, Sebas —gruñó Elijah—. Joss ha perdido muchos compañeros desde que la conozco, pero solo uno la hizo querer regresar. Y lo que vi cuando me dijo que volvía… no había ni una gota de alegría o de sinceridad en sus ojos, Sebas. ¿Crees que sea casualidad? Sé que mi instinto no está muy aguzado últimamente, pero… en esa casualidad en particular… no creí.

Sebastian respiró profundo, sin saber exactamente cómo contestarle. Los chicos Vanderwood eran complicados, y cada uno a su modo tenía un carácter lleno de fortalezas y debilidades.

Nate era el bruto, eso no se discutía.

Matt era el inteligente, el estratega.

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