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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 38

CAPÍTULO 38. Cosa del destino

—Espere… doctora, espere.

Elijah intentó detener a la mujer mientras estaba a punto de ingresar a uno de los salones de observación del quirófano.

—Señor Vanderwood, el cirujano ya está listo y le aseguro que es uno de los mejores de este hospital, por favor mantenga la calma y le avisaré de cualquier cambio.

—Lo sé, no se trata de eso, es…

Toda la noche, entre el desvelo y la tensión, aquellas palabras del médico que había atendido a Lynett durante el accidente no habían dejado de darle vueltas en la cabeza.

“…Es una fractura muy compleja, hay muy poco margen de tiempo para solucionar esto sin que haya consecuencias permanentes… Si no operamos ahora arrastrará esto toda su vida, quizás no podrá caminar bien nunca más…”

—Escuche, cuando Lynett tuvo el accidente hace una semana, el médico que la atendió dijo que no había mucho tiempo para operar la fractura que tiene. Dijo que tenían que hacerlo lo más pronto posible, pero como creí que estaba embarazada yo no… no lo autoricé —dijo por fin, y no necesitaba decir lo avergonzado que estaba de eso—. ¿Hay algo que se pueda hacer?

La doctora Leaderman lo miró con preocupación pero terminó asintiendo.

—Entienda que no es mi área, no sería capaz de valorar con asertividad el estado de esa fractura, pero tengo un colega traumatólogo, es el mejor en su campo —le dijo para tranquilizarlo—. En cuanto Lynett se recupere de esto la remitiré con él, pero ahora lo urgente es sacar eso que trae en el ovario, lo demás tendrá que esperar.

Elijah hizo un gesto de silenciosa afirmación y retrocedió para darle espacio a la doctora de que pudiera entrar a observar la operación.

—Se lo agradezco. Por favor avíseme cualquier cosa —le pidió.

Nadie que lo conociera de toda su vida y supiera todo lo que había hecho últimamente sería capaz de respaldarlo, pero al parecer si había algo que superaba los reproches era el amor de hermanos, por eso mismo Sebastian había estado allí no solo toda la noche, sino que todavía iba y venía de la cafetería con aquellas inyecciones de cafeína sin las cuales ninguno de los dos podría estar en pie.

—Va a salir bien —le dijo su hermano por fin, viéndolo sentado en aquella sala de espera—. El karma es muy cabrón, así que ten por seguro que Lynett se va a recuperar para poder cobrarte todas las que le has hecho hasta ahora.

—Eso espero… —murmuró Elijah—. Eso espero.

Por desgracia, si el karma estaba dispuesto a cobrársela, también era evidente que estaba dispuesto a hacerlo sufrir antes, porque tres horas después todavía no tenían noticias de ella, en el momento exacto en que la doctora Leaderman salió, Elijah supo que estaba a punto de comenzar a cargar su cruz.

—¿Qué pasó? ¿Cómo está? ¿Por qué están demorando tanto? —la increpó nervioso y la mujer respiró profundo, como cuando tenía que dar una mala noticia.

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