LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 28. Un enfrentamiento familiar
La verdad era que no se sabía quién estaba más mudo, más tenso o más nervioso. Perder el aliento era una cosa, pero Michelle sintió como si se hubiera tragado su propia lengua en el mismo momento en que oyó al invitado de su abuela decir aquellas palabras.
Se giró como un resorte y con más cara de espantada de la protagonista de una película de vampiros; (ya saben, las primeras, las que sí se hacían para asustar).
—¿Cómo di—dijo…? —balbuceó sorprendida—. Sebastian es su… su hij… ¡Ay, Jesús!
—¡No, Jesús no, Sebastian Vanderwood! —replicó Rufus con el ceño fruncido y una expresión que se veía muy muy molesta—. ¡¿O creíste que había nacido de una florecita de esas de las que te regala?!
La boca de Michelle formó la O más ofendida del universo y el miedo se le fue del cuerpo en ese mismo segundo.
—¡Oiga con todo respeto, pero con las flores que me regala mi príncipe no se meta, que bastante me ha costado educarlo! —replicó levantando un índice provocador frente a la nariz de Rufus—. Yo no he hecho por él nada más que lo humanamente correcto… con algunos plus, lo reconozco… ¡pero yo no tenía ni idea de que tenía una familia y él tampoco! ¡Los he estado buscando pero no soy la mujer maravilla! ¡Al menos en la vida real no!
Rufus estaba a punto de contestarle cuando Max y Ranger llegaron corriendo junto a él y Michelle los miró achicando los ojos como si ya se hubiera dado cuenta de que solo eran unos “espías” y estuviera lista para echarles a los perros.
—¿¡Y cómo sé yo que no tuviste nada que ver con lo que le pasó a mi hijo!? —le reclamó Rufus.
—Señor, la verdad no creo… —se adelantó Ranger tratando de decirle algo apresurado pero la voz desafiante de Michelle los interrumpió.
—¡No, no, no! ¡La pregunta aquí es: ¿cómo sé yo que usted es quien dice ser y sí es el papá de mi príncipe! —La muchacha se puso las manos en la cintura como una gallinita de pelea y avanzó hacia ellos—. ¡Porque a mí no se me olvida lo muertito que me lo encontré! ¿¡Cómo sé yo que usted no fue el que lo dejó todo estropeado y vino a acabar el trabajito!?
Pero antes de que Rufus y ella se enzarzaran en una pelea de gallinero y era evidente quién iba a ganar, aquella información hizo clic en el cerebro de Ranger y se metió entre los dos, separándolos.
—A ver, por favor, paren esto es importante —dijo apoyando una mano en el hombro de Rufus y mirando a Michelle con tanta seriedad que la muchacha cerró la boca—. Somos la familia de Sebastian, lo rastreamos hasta aquí después de que desapareció, señor Rufus por favor, enséñele las fotos de sus hijos —le pidió y luego, en lo que este buscaba su celular, se giró completamente hacia Michelle—. Escucha, no creo de verdad que hayas tenido nada que ver con esto…
—¿En serio? —lo increpó Rufus.
—Lo tiene de esposo y mandando en la hacienda. Y encima le dice “príncipe” —siseó Ranger por lo bajo.
—Pues mira que eso sí lo noté —murmuró Rufus dándole un codazo y Ranger bufó porque todo el mundo parecía tener un problema ese día con sus costillas.
—Y como si no fuera suficiente, la abuela de regaló un caballo que cuesta más que el que tiene en Texas —le advirtió por último.
—¡Imposible! —exclamó Rufus—. ¡Nadie puede tener un caballo mejor que Titán!
—¿¡Diiissssculpeeeee?! —se adelantó Michelle—. ¿¡Me está diciendo que en esta casa no se le puede dar lo mejor a mi marido?!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana