Entrar Via

MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 25

CAPÍTULO 25. Una madeja de brazos y sueño

Temblaba. Gemía. Sudaba. Sus labios se abrían en jadeos cortos y desesperados mientras el calor del brandy se sumaba al calor del cuerpo de Elijah.

Jamás había sentido algo como aquello y quizás solo era deseo o tentación como él decía, pero también había algo muy doloroso detrás para Lynett y era saber que no tenía a nadie más, que nada más importaba, que las salidas eran cada vez más oscuras.

Lo sintió pegarse a su cuerpo y mientras sus manos tiraban todo lo que había en aquel escritorio detrás de ella, hasta que lo único que quedó en una de las esquinas fue el sonido suave de aquella caja de música.

Lynett le abrió la camisa oscura, botón a botón, y él gruñó con tono ronco mientras sus manos se cerraban sobre los bordes de su vestido y lo rasgaban en canal, hasta que solo fue un pedazo de tela entre el escritorio y su cuerpo.

Los dos estaban perdidos en aquella espiral de vértigo y deseo, y Elijah bajó los tirantes del brasier con un gesto brusco para rodear con la lengua el rosado pezón de su seno. Lamió, chupó, mordió mientras se deshacía de la prenda y acariciaba los pechos de aquella mujer como si jamás hubiera tocado otros.

La sintió alcanzar su bragueta con dedos indecisos y abrirla botón a botón. Había algo desesperadamente erótico en ella, y Elijah tiró de su cuerpo para pegarla a él completamente, acariciando la cara interna de sus muslos hasta llegar a las bragas. Las hizo a un lado, comprobando la humedad de su sexo y aquella erección que ya estaba disparada solo creció aun más cuando la sintió acariciarlo por encima del bóxer.

—¿Te gusta eso? —gruñó en su oído mientras sentía la tela bajando por sus piernas hasta llegar al suelo—. ¿Esto es lo que quieres? ¡Dime!

Ni siquiera la escuchó responder, solo gemir desesperada mientras levantaba una de sus piernas sobre su cadera y hundía un par de dedos en su interior, arrancándole un grito. Una de sus manos fue enredarse en sus cabellos mientras acariciaba su clítoris con movimientos rápidos y profundos, escuchando cada jadeo, cada súplica… disfrutando aquella forma en que se retorcía contra él con los ojos cerrados.

—¡¿Quieres esto?! —demandó con tono ronco, sintiendo el aliento de Lynett en su boca y devorándola casi con ferocidad.

Era estrecha y cada espasmo de su sexo era violento. Era pequeña, pero cada grito era fuerte y lleno de deseo. Temblaba, y aun así Elijah pudo reconocer cuando el orgasmo le llegó con tanta fuerza que solo deseó quitárselo, quitarle ese momento pleno y dulce… pero no pudo.

—¡Maldición, mírame, mírame! —gruñó mientras la penetraba con fuerza, y el grito que ahogó la chica contra su boca fue delicioso y perfecto.

Lo único que Elijah fue capaz de sentir fueron los espasmos violentos de aquel orgasmo rodeando su miembro, apretándolo, devorándolo mientras ella suplicaba y él cerraba los ojos, perdiéndose de una vez en aquella vorágine de deseo insatisfecho.

Tocó su final y empujó todavía, cubriendo su boca con una de sus manos mientras cada embestía se hacía más fuerte, más profunda, más rápida. La boca de Elijah recorrió su garganta, mordiendo, saboreando cada gota de sudor que salía de ella.

Sus dedos se cerraron con fuerza sobre una de sus caderas, apretándola aun más contra él a medida que el ritmo se hacía violento y delicioso.

—¡¿Esto era lo que querías?! —siseó mientras los últimos rastros de cordura escapaban de él—. ¿Debí dártelo antes? ¡¿Eh?! ¡Contesta! —demandó con fiereza mientras se empujaba dentro de ella, y la besó como si el mundo estuviera a punto de acabarse.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana