TOMO 2 CAPÍTULO 82. La pregunta más importante
Lynett se humedeció los labios buscando las palabras exactas pero realmente no las había. No quería parecer insensible, pero necesitaba asegurarse de que ninguna de las personas que tanto daño le habían hecho de su familia pudieran acercarse a ella o a su hijo de nuevo.
—¿Qué pasó con mi madre? —preguntó en voz baja y Elijah acarició su barbilla, subiendo su mirada hacia él.
—No confesó el asesinato de tu padre, al menos no ante un juez. Se declaró inocente en su juicio, hizo todo el drama posible y se victimizó todo lo que pudo. En fin, dio pelea hasta el final, pero ya había confesado ante Josselyn y las grabaciones fueron contundentes para la decisión del jurado —le contó—. La sentencia salió hace unos dos meses, el jurado la encontró culpable y el juez la condenó a veintidós años de prisión en máxima seguridad por el asesinato de tu padre.
Lynett contuvo el aliento mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. “El asesinato de su padre”, pensar en eso, en que Florence hubiera matado a un hombre tan bueno como él, le hacía perder toda la maldit@ fe en la humanidad, así que entendía un poco aquel rencor con el que Elijah había vivido tantos años.
—Prisión de máxima seguridad —murmuró por fin con un suspiro resignado—. Ese no es un panorama halagüeño…
—No, no lo es —respondió Elijah pensativo—. Hace tiempo hablé con un fiscal y me dijo que después de que entras al sistema penal es muy difícil salir de él, especialmente si se trata uno de máxima seguridad. Cosas muy jodidas pasan ahí dentro.
—Lo sé de primera mano, créeme —murmuró la muchacha y él la estrechó con fuerza, besando su cabeza.
—Y no sabes cuánto quisiera borrar eso, chiquilla…
—No fue tu culpa —dijo Lynett, pero en los ojos de Elijah pudo ver esa tristeza que a veces le atenazaba el alma.
—¿Y todo lo demás? ¿Eh? Y todo lo demás que sí fue mi culpa, chiquilla? —replicó él con amargura—. Ni siquiera puedes caminar bien todavía y eso…
—Eso pasó porque tenía que pasar —sentenció Lynett mirándolo a los ojos—. Si yo hubiera sabido esto antes, si hubiera sentido lo que era perder a mi padre a manos de mi madre antes, la verdad es que no sé… no sé si hubiera odiado como tú lo hiciste.
—¡Pero tú no te merecías que te odiara, Lynett!
—¡Ninguno de los dos merecíamos nada de lo que nos pasó, Elija! ¡Ninguno! —declaró la muchacha con determinación y se limpió las lágrimas antes de que cayeran—. Pero ahora estamos aquí los dos, estamos esperando a nuestro bebé y si no dejamos todo eso atrás… Por favor, Elijha, no quiero tener una relación llena de culpa.
Elijah la besó despacio y asintió apoyando su frente en la suya.
—No la tenemos, no la tenemos, te lo prometo. Te amo, te amo tanto que todo lo que nos ha pasado me abruma a veces, pero no dudes ni por un momento de que te amo, chiquilla, y eso domina todo lo demás.
Lynett lo estrechó con fuerza. Sabía que estaban en medio de un esfuerzo supremo de los dos por superarlo todo, pero también estaba segura de que podrían hacerlo. Así que respiró hondo y se dio valor para seguir preguntando.
—¿Has sabido algo de Josselyn? —lo increpó y el cuerpo de Elijah no se tensó ni por un momento, como si mencionarla no le causara absolutamente nada, ni siquiera inquietud.

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