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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 86

C86- BAJO MI PROTECCIÓN.

Mientras tanto en el estudio de la mansión Stanton…

—Blackwell —dijo Lucien, frunciendo el ceño—. La reunión de la junta no es hasta dentro de unas semanas. ¿Qué haces aquí?

Alexander levantó el vaso con una sonrisa burlona y tomó un sorbo antes de responder.

—Decidí adelantarme un poco —respondió con calma, dejando el vaso sobre la mesa con un suave golpe—. Me quedaré en la ciudad por un tiempo. Muy cerca, de hecho. Vigilando cada paso.

Alaric apretó los puños y dio un paso hacia la mesa, golpeándola con fuerza.

—No olvides que los Stanton también tienen parte en la sociedad, Alexander. No puedes venir aquí y actuar como si todo fuera tuyo.

Alexander inclinó la cabeza ligeramente, como si estuviera considerando las palabras de Alaric, antes de soltar una carcajada breve y despectiva.

—¿Parte? —repitió con burla—. ¿Qué... un 20 %, contra un 70 %? Por favor, Alaric. Tú harás lo que yo diga. Siempre ha sido así. —se inclinó ligeramente hacia adelante, sus ojos clavándose en los del viejo Stanton—. Desde hace cuánto... ¿200 años?

El comentario cayó como una bomba en la habitación. Lucien frunció el ceño, mirando a su abuelo con una mezcla de confusión y sospecha, mientras Alaric se tensaba visiblemente, sus labios apretados en una fina línea.

—¿Qué significa eso? —preguntó

Alexander sonrió, disfrutando del momento.

—Vamos, Alaric. Dile a tu nieto...

Pero Alaric no dijo nada. Sus ojos se clavaron en Alexander con una mezcla de furia y algo más... algo que parecía miedo. Finalmente, apretó los labios y desvió la mirada.

—Espero que te vayas cuanto antes, Alexander —dijo con frialdad, ignorando la pregunta de Lucien—. Sabes muy bien que, aunque somos socios comerciales, no eres bien recibido en esta casa. No lo mereces, no después de lo que hicieron ustedes, los Blackwell.

Alexander se encogió de hombros, como si las palabras de Alaric no lo afectaran en absoluto.

—No te preocupes. Solo estoy aquí por intereses personales, créeme. —Hizo una pausa, mirando directamente a Lucien, y por un instante su pecho se lleno de una emoción contenida al saber que los trillizos también eran parte de su familia—. A propósito, felicidades, Lucien... tus hijos son... hermosos. Y esa chica… Grace…

Por un breve instante, algo cruzó el rostro de Alexander. Una emoción intensa, casi dolorosa, que desapareció tan rápido como había llegado. Y Alaric no dejó pasar la oportunidad de intervenir.

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