C83- NO TE METAS CON GRACE.
Alessia, completamente derrotada, intentó acercarse a Lucien, pero él dio un paso atrás, mirándola con desprecio.
―¡Lucien, por favor! Podemos arreglar esto. ¡Te lo suplico!
―Arreglarlo, dices. ―se burló Lucien dándole una sonrisa helada ―Lo único que hay que arreglar aquí es tu dignidad, Alessia. Aunque dudo que te quede algo de eso.
El salón estaba en completo caos.
Y Alessia, ahora con el rostro rojo de furia y las manos temblando, sintió cómo la humillación ardía en su piel. Los murmullos de los invitados, las miradas de juicio, y sobre todo, la frialdad de Lucien la estaban consumiendo. Pero cuando sus ojos se posaron en Grace, que permanecía en silencio cuidando a los trillizos, algo dentro de ella explotó.
Con un grito cargado de rabia, se giró señalándola con un dedo tembloroso.
—¡Tú! —gritó —. ¡Esto es tu culpa! ¡Todo es por tu culpa, m*****a niñera barata!
Grace levantó la mirada, sorprendida, pero no dijo nada. Alessia avanzó hacia ella, tambaleándose por la ira.
—¡No te hagas la inocente! —continuó con los ojos llenos de lágrimas de rabia—. ¡Tú también eres una mentirosa! ¿Crees que no sé lo que está pasando? ¡Lucien no es mejor que yo! ¡Él también me ha estado engañando contigo!
Los invitados jadearon al unísono, y algunos incluso dejaron caer sus bocadillos. Los trillizos, que hasta ese momento estaban en silencio abrieron los ojos como platos.
—¡Vamos! —rugió Alessia, girándose hacia Lucien con una sonrisa sarcástica— ¡Diles la verdad, tú también! ¡Diles que te has estado follando a la niñera!
El silencio en el salón era ensordecedor. Y Grace sintió que la sangre se le subía al rostro, pero antes de que pudiera decir algo, Olivia, tiró suavemente de su vestido.
—Grace... —preguntó con inocencia —. ¿Qué es follar?
Ella cerró los ojos con fuerza, tratando de contenerse, mientras los invitados contenían la respiración. Alessia, en cambio, parecía disfrutar del momento.
—¡Vamos, Grace! —espetó, furiosa—. ¡Explícale lo que significa! ¡Explícale cómo te acostaste con su padre mientras fingías ser una santa!
Grace apretó los labios, pero antes de que pudiera responder, Lucien intervino, su voz cortante como el filo de una navaja.
—Alessia, ya basta. Grace no es como tú, así que no la metas en esto. Ella no necesita manipular ni mentir para ganarse el respeto de nadie. Y, a diferencia de ti… ―sus ojo se encontraron de nuevo ―… ella sí tiene dignidad.

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