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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 76

C76- MALDICIÓN STANTON

Aaron tragó saliva mientras la mujer se acercaba con pasos decididos, su cabello oscuro ondeando como si estuviera en un comercial de champú. Kate seguía observando, claramente divertida por la incomodidad de su esposo.

La mujer finalmente alcanzó a Aaron y lo envolvió en un abrazo que duró más de lo que a Kate le pareció necesario.

—¡Espera, espera! —Aaron levantó las manos, como si intentara calmar a un grupo de leones hambrientos—. ¿Qué estás haciendo aquí?

La chica sonrió y se cruzó de brazos sin responder. Alzo una ceja y tuvo la osadía de mirar a Kate de arriba abajo, luego miro a Aaron.

―Primero dime que haces tu aquí. Y¿Quién es esta?

Los ojos de Kate se abrieron y Aaron se apuro a hacer las presentaciones.

―Kate, ella… ella es mi hermana. Lucy Anderson. Y Lucy, ella es Kate… mi esposa.

Kate parpadeó, su expresión de enojo dio paso a la sorpresa y escepticismo.

—¿Tu hermana? —repitió.

—Sí, su hermana menor —intervino Lucy, mirando a Kate una sonrisa deslumbrante—. ¿Así que eres su esposa? Bueno, no debes ser tan importante, porque Aaron no me dijo ni una palabra sobre ti hasta ahora.

El tono de Lucy era ligero, pero había un filo en sus palabras que no pasó desapercibido para Kate. Aaron cerró los ojos un momento, como si estuviera calculando cuántos problemas tendría que resolver en los próximos minutos.

—Lucy… —comenzó Aaron, con un tono de advertencia.

— Aunque debo admitir que tienes buen gusto, hermano. Ella es… diferente a las otras.

Aaron se mesó los cabello llenándose de paciencia con su hermana, sin embargo pudo ver la tristeza en sus ojos, se acercó y su voz descendió hasta convertirse en un murmullo.

—¿Cómo estás, Lucy? ¿Qué está pasando realmente en tu matrimonio?

Las palabras de Aaron la golpearon como un proyectil. Lucy se quedó inmóvil, sus ojos oscureciéndose con un dolor que intentó ocultar inmediatamente.

—No es tu problema —espetó —. Mi vida está perfectamente bien. No necesito tu compasión ni tus intentos de rescate.

—Lucy… —intentó de nuevo, su tono ahora más suave —. No tienes que fingir conmigo. Si necesitas ayuda…

—No necesito nada de ti, Aaron —lo interrumpió ella —. Siempre crees que puedes arreglarlo todo, pero no puedes. No esta vez.

Ella lo miró fijamente por un momento, y luego su expresión cambió. Parecía cansada, como si la conversación le hubiera drenado toda la energía.

—De todas formas, me voy esta misma tarde. Solo fue una coincidencia verte aquí.

—¿Te vas?

—Sí. Tengo un vuelo que tomar. Y no te preocupes, no voy a arruinar tus vacaciones románticas. Fue… interesante verte.

Lucy se giró hacia Kate, ofreciéndole una sonrisa que parecía más un gesto mecánico que genuino.

—Fue un placer conocerte, Kate. Cuida bien de mi hermano.

Y antes de que alguien pudiera reaccionar, Lucy ya había desaparecido, Aaron la observó marchar, con la impotencia y cuando giró hacia Kate, había algo roto en su mirada.

—El apellido Stanton… es una maldición ―murmuró.

Kate frunció el ceño, confundida.

—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó, dando un paso hacia él.

Aaron no respondió de inmediato. Sus ojos seguían fijos en la puerta por donde su hermana se había salido, se pasó una mano por el rostro y se giró hacia Kate, con una sonrisa cansada.

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