Entrar Via

LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 71

C71- TENTAR AL DIABLO.

La ceremonia había llegado a su fin, y mientras los invitados comenzaban a dispersarse, Kate sentía un peso incómodo en el estómago. Todo había sido una actuación. Las sonrisas, los brindis, las palabras amables... pero todo tan vacío. Y para colmo, la familia de Aaron había preparado una habitación especial para los recién casados. Era una suite lujosa, diseñada para una noche de bodas perfecta antes de partir a la luna de miel. Kate se había negado rotundamente a quedarse allí, pero Aaron, como de costumbre, había insistido, ignorando su protesta. Ella no entendía para qué quería pasar tiempo con alguien a quien no amaba y que, para colmo, había sido impuesto.

Al llegar a la suite, la tensión se volvió más palpable. Apenas cerraron la puerta detrás de ellos, el silencio se apoderó del lugar. Kate, con el vestido de novia aún puesto, se giró hacia él, con el rostro frío y decidido.

—Ya que este matrimonio es solo un acuerdo —dijo, cruzándose de brazos—. No espero que nos comportemos como una pareja real.

Aaron guardó silencio por un momento, sorprendido por la dureza de sus palabras. Por un segundo, pensó en explicarle quién era Grace, aclararle todo. Pero el orgullo herido lo detuvo y, en cambio, dejó caer sus palabras con frialdad.

—No tenía intención de hacerlo —respondió con la misma dureza, ocultando el pequeño dolor que sus palabras le provocaron.

Kate sintió el impacto de su respuesta, pero se mantuvo firme. No iba a mostrarle que eso le afectaba. Respiró hondo y añadió con una voz más fría de lo que esperaba:

—Bien, eso espero. Y lo que pasó entre nosotros no volverá a repetirse. Si quieres tener aventuras, hazlo. Me da igual. Solo… solo sé discreto, ¿ok?

Aaron la miró, su mandíbula tensándose mientras la impotencia comenzaba a crecer dentro de él. Cada palabra de Kate era un rechazo, y ese rechazo le dolía más de lo que quería admitir. De repente, un pensamiento oscuro cruzó por su mente.

¿Y si ella ya tenía a alguien? Esa posibilidad lo enfureció.

—¿Es eso? —preguntó de pronto, dando un paso hacia ella, señalándola con el dedo acusadoramente—. ¿Ya tienes a alguien, Kate?

Ella alzó una ceja, sin dignarse a responder.

«¿Qué? ¿Alguien? ¡¿Acaso el imbécil no se dio cuenta de que era virgen?! Oh bueno, cómo iba a saberlo, tenía más alcohol que sangre en el cerebro».

Su silencio solo avivó el fuego del enojo de Aaron, quien se acercó un poco más, buscando una respuesta.

—¡Te pregunté algo! —exigió, su voz ahora tensa, controlando con dificultad la furia que hervía en su interior.

Kate, sin perder la calma, soltó una risa fría. No pensaba responderle ni darle lo que quería.

—Mi vida privada no es tu asunto —dijo desafiante—. Mantengamos la distancia, ¿de acuerdo?

La mirada de Aaron se endureció, y en un impulso, acorraló a Kate contra la pared y, sin pensarlo, Aaron la besó otra vez, esta vez con una fuerza que no podía contener. Sus manos vagaron por el cuerpo de Kate, explorando con desesperación y deseo. Y por un segundo, solo un segundo, Kate se rindió. Su cuerpo respondió al calor del beso, sus labios encontrándose con los de Aaron en una batalla intensa.

Pero pronto reaccionó y lo empujó con fuerza, tomándolo por sorpresa y haciéndolo tambalearse. Lo miró, con la respiración agitada.

—Si vuelves a tocarme sin mi permiso, te arrepentirás, te lo advierto.

Aaron se rió sin decir nada. Y el ambiente estaba cargado, la tensión entre ellos palpable como nunca antes. Kate intentó recuperar el control de sus emociones mientras se frotaba los labios con el dorso de la mano, todavía sintiendo el calor de los de Aaron sobre los suyos.

—Ahora sal —exigió—, o vete al baño. Quiero quitarme este maldito vestido.

Aaron, frustrado y aún insatisfecho, cruzó los brazos, negándose a ceder.

—No iré a ningún lado.

—¿Qué? —respondió Kate, frunciendo el ceño.

—Lo que escuchaste. Quieres cambiarte, hazlo aquí. O... ¿quieres que no vea lo que ya vi? —dijo mirándola con descaro.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami!