C70- BESO TERRITORIAL.
La recepción en la boda de Aaron estaba en su punto más alto. Kate estaba sentada junto a su nuevo marido en la mesa principal. Sonreía, pero había algo forzado en su expresión. Su postura era tensa, y cualquiera que prestara suficiente atención podría notar que su alegría no era genuina.
Aaron, notando la rigidez de Kate, intentó aliviar la tensión.
—Vamos, esposa, sonríe un poco más. Pareces una estatua de mármol, pero eres mucho más bonita, claro —dijo, soltando una risa suave.
Ella le lanzó una mirada asesina.
—El único día que voy a sonreír es cuando sea tu velorio, querido —murmuró con una dulzura venenosa antes de volver a mirar al frente.
De repente, el teléfono de Aaron vibró sobre la mesa. Kate, con disimulo, echó un vistazo y leyó el nombre que apareció en la pantalla: "Preciosa".
Una punzada de molestia le recorrió el cuerpo. Aaron recogió el teléfono sin ver su expresión.
—Dame un momento tengo que contestar esto— dijo mientras se levantaba y caminaba hacia un rincón lejos del salón.
Kate lo siguió con la mirada y su mandíbula se tensó y la sonrisa falsa se desvaneció por completo. Una tormenta de emociones comenzó a arremolinarse en su interior.
«¿Quién es preciosa?» pensó, mientras el enojo crecía. «Seguro es ella, la mujer de la fotografía. ¿Por qué sigue hablando con ella? ¡Acabamos de casarnos! Aunque... esto no es un matrimonio real, ¿verdad? No tengo derecho a sentirme así. Esto es solo un acuerdo. Nada más. Pero…»
Sacudiendo la cabeza, intentó calmarse, pero la curiosidad y el enojo fueron más fuertes. Y sin pensarlo, lo siguió a una distancia segura. Aaron estaba de espaldas hablando y con dulzura. Y aunque su tono era bajo, ella pudo captar algunas palabras.
—No sabes cuánto estoy deseando verte —dijo, lo que hizo que a Kate se le revolviera el estómago.
«¡Sabía que era ella!» susurró su enojo aumentando con cada segundo. Apretó los puños mientras intentaba contenerse.
—¿Ya te probaste el vestido? Estoy seguro de que te queda perfecto, como siempre —añadió Aaron, dejando escapar una risa ligera.
Kate apenas pudo contener un bufido de indignación.
«¿De verdad? ¿Está coqueteando con otra mujer en nuestra boda? ¡Qué maldito descarado!»
Sin querer escuchar más, dio media vuelta y regresó a la recepción con pasos, pero con el corazón acelerado por la mezcla de decepción y enojo. No podía soportar más esa conversación, que solo alimentaba su frustración. Mientras tanto, Aaron continuaba hablando, completamente ajeno a la tormenta que se gestaba en Kate.
—Yo también te quiero mucho, Emma, y por supuesto que iré a verlos. Ya sabes cuánto los ama el tío Aaron —dijo con una sonrisa en la voz antes de colgar.
Cuando volvió a la mesa principal, se encontró con la mirada helada de Kate. Ella estaba evidentemente lista para enfrentarlo.
—Veo que sabes perfectamente cómo mantener a tus "ex" en la línea —dijo sarcástica.
Aaron frunció el ceño por un momento, confuso, pero rápidamente su expresión cambió a una sonrisa arrogante.
—¿Celosa? —preguntó, inclinándose un poco hacia ella, disfrutando visiblemente de la situación.
Kate bufó, rodando los ojos con desdén.
—¿Celosa? Ni en mil años sentiría celos por ti —respondió, levantando la barbilla con orgullo, su tono afilado—. Puedes hacer lo que quieras, Aaron. No es asunto mío. Pero al menos respeta esta m*****a ceremonia.

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