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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 170

C170- NO PODIA DEJAR QUE LASTIMARA A MAS PERSONAS.

Lucien apretó los dientes, su dedo tensándose sobre el gatillo. Doménico estaba detrás de Grace, usándola como escudo humano, su sonrisa cruel iluminada por la tenue luz del pasillo.

—Suéltala, Doménico. Esto es entre tú y yo —gruñó Lucien, firme, aunque por dentro sentía que el suelo se desmoronaba bajo sus pies.

Doménico soltó una carcajada seca.

—¿Entre tú y yo? —repitió, fingiendo sorpresa—. No, Lucien. Grace fue mía antes que tuya. Yo pagué por ella. Es justo que reclame lo que me pertenece.

Los labios de Lucien se apretaron, y su mente se llenó de pensamientos oscuros. Quería vaciarle el peine de su pistola a Doménico, pero no podía hacerlo sin arriesgar la vida de Grace.

—Además, aprovecharé para enseñarte que nadie, nadie, desafía a Doménico y vive para contarlo.

Grace jadeó cuando Doménico apretó más su agarre, pero no lloró. En lugar de eso, levantó la barbilla con valentía, enfrentando a Lucien con una mezcla de miedo y determinación. Había una conversación silenciosa entre ellos, una súplica muda. Pero cuando Grace intentó moverse, Doménico se adelantó.

—Suelta el arma, preciosa. Sé lo que estás pensando, pero… no tendrás oportunidad.

Las sienes de Lucien palpitaban. Grace, con los labios temblorosos, obedeció y dejó caer el arma al suelo.

—Bien. Muy bien.

—Lucien… no te preocupes por mí —dijo Grace, temblorosa pero decidida—. Haz lo que tengas que hacer. ¡Mata a este maldit()!

—¡Cállate! —espetó Doménico, sacudiéndola ligeramente—. Qué dulce, ¿no? Pero no te preocupes, Lucien. No voy a matarla… todavía. Ella es mi boleto para salir de aquí. Tú, en cambio… bueno, tú no saldrás vivo.

Lucien evaluó rápidamente la situación. Doménico tenía la ventaja, y cualquier movimiento en falso podría costarle la vida a Grace.

—Eres un maldito cobarde, Doménico —dijo Lucien con un tono que buscaba provocarlo—. Escondiéndote detrás de una mujer. ¿Eso es todo lo que eres? ¿Un hombre que necesita un escudo para sentirse poderoso?

La sonrisa de Doménico se torció, y algo oscuro brilló en sus ojos.

—Cuidado con tus palabras, chico. No tienes idea de con quién estás hablando. Aplasto a cualquiera que se atreva a desafiarme. Y tú… tú no eres más que un insecto bajo mi zapato.

Lucien mantuvo su arma levantada, su mente trabajando frenéticamente para encontrar una salida. Pero Doménico no había terminado. Su crueldad no conocía límites.

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