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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 16

CAPITULO 16- HACER SU VIDA UN COMPLETO INFIERNO.

La puerta de la oficina se cerró con un estruendo que resonó en todo el lugar. Alessia entró furiosa, lanzó su bolso al sillón con un movimiento brusco y fue directo hacia la licorera.

Ignacio, su padre, estaba recostado en una silla de cuero detrás del escritorio. La miró con una ceja arqueada y una sonrisa burlona mientras encendía un cigarro.

—Por la cara que traes, supongo que no te fue nada bien con los pequeños monstruos, ¿verdad? —dijo con sarcasmo, dejando escapar una bocanada de humo.

Alessia no respondió de inmediato. Sirvió un trago generoso de whisky, lo bebió de un solo golpe y dejó el vaso con fuerza sobre el escritorio.

—¡Esas pequeñas hienas con caras de niñas osaron rechazar mi regalo, papá! —exclamó, llena de indignación—. ¡Mi regalo! Ja, esas mocosas desagradecidas no saben apreciar lo fino y costoso.

Ignacio soltó una carcajada, divertido por el drama de su hija. Alessia negó con la cabeza, sus ojos se entrecerraron y se cruzó de brazos. Estaba molesta, pero Ignacio sabía que había algo más detrás de su enojo.

—Vamos, cariño —dijo él mientras se levantaba de la silla y tomaba las manos de ella con suavidad—. Solo tienes que aguantar un poco más. Dentro de tres meses serás la esposa de Lucien y, ya como su mujer, encontrarás la manera de enviar a esas pequeñas molestias a un internado. Pronto darás a luz y...

—¡¿Qué?! —lo interrumpió, soltándose de sus manos de inmediato. Su expresión era una mezcla de sorpresa y asco—. ¿Tener hijos? No, papá, eso no va a pasar. No voy a dañar mi perfecta figura con un... —hizo una pausa, su rostro se torció en una mueca de repugnancia—. Con un mocoso. Voy a estar junto a Lucien, pero solo seré su esposa. Además, los niños son molestos y arruinan la vida sexual de un matrimonio.

Ignacio guardó silencio por un momento, procesando las palabras de su hija. Aunque no lo decía en voz alta, sabía que mucho de lo que Alessia decía tenía sentido. Después de todo, él mismo se había buscado muchas amantes cuando su matrimonio se volvió monótono.

—En fin, hija —dijo finalmente, encogiéndose de hombros—, solo ten paciencia y aguanta. Pronto serás su esposa y tomarás tus propias decisiones.

Alessia bebió otro trago, esta vez más lento, y negó con la cabeza, aunque ahora su gesto era más suave.

—Pero hay algo que me preocupa, papi —dijo con un tono que recordaba al de una niña malcriada—. Lucien llevó a una maldit@ niñera.

Ignacio la miró en silencio, claramente confundido.

—¿Y? Seguramente terminará yéndose como todas las demás.

—No, papá. Esta no es como las otras —dijo Alessia, apretando el vaso con fuerza entre sus manos—. Esta es... —hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas—. Es joven, bonita y...

De repente, sus ojos se clavaron en los de su padre. Había algo más en su mirada, algo que Ignacio no pudo descifrar de inmediato.

—Creo que ella y Lucien tienen historia.

Por un momento, Ignacio no supo qué decir. Se pasó una mano por el cabello y frunció el ceño.

—¿Estás segura? —preguntó, con un tono más serio—. Lucien no se ha buscado a nadie desde...

—Lo sé, papá —lo interrumpió ella exasperada—. Pero soy mujer, y puedo saber cuándo un hombre siente atracción por otra. O, ¿cómo crees que supe que te acostabas con la nieta del ama de llaves?

Ignacio alzó las cejas, sorprendido, pero luego dejó escapar una risa divertida.

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