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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 14

CAPÍTULO 14 - COMO SI FUERA SU MADRE.

Rápida para reaccionar, Alessia compuso una sonrisa forzada y suavizó su expresión, intentando darle la vuelta a la situación.

—Lucien, amor… —su voz adoptó un tono dulce y persuasivo—. Creo que malinterpretaste la situación. ¡Le estaba explicando a Emma lo importante que es respetar a los mayores!

Se giró hacia la niña con una mirada fría y significativa. Luego, con un cambio abrupto y calculado, se acercó a Lucien con paso lento y coqueto, sus caderas balanceándose ligeramente.

—Por cierto… —murmuró con melosería, posando una mano en su brazo—. ¿Cómo te fue en tu viaje? Te extrañamos mucho.

Su sonrisa desapareció apenas unos segundos después, al notar a una figura en silencio detrás de su futuro esposo. Era una mujer joven, de pie, con el rostro inexpresivo pero los ojos atentos. Las cejas de Alessia se fruncieron ligeramente.

—¿Quién es ella? —preguntó con un deje de desdén en la voz, barriendo a Grace de arriba abajo.

Grace, por su parte, había presenciado todo desde su posición. Y no hacía falta ser ciega para darse cuenta de lo que había pasado. Alessia sujetó a la niña con demasiada fuerza; la forma en que la chiquilla se abrazaba el brazo era prueba suficiente. Además, los ojos de la niña habían mostrado dolor y rabia. La voz de Lucien la sacó de su estupor.

—Ella es Grace Bradford —dijo haciendo una pausa para darle una mirada fría—. La nueva niñera.

Alessia parpadeó, sorprendida, y luego la miró con más atención. Le resultó joven, demasiado joven para ser niñera. Nada comparado con la vieja señora Fox.

—¿Niñera? Pero… la señora…

—La señora Hargrove me dijo que renunció.

Lucien desvió la mirada hacia Emma y Olivia con aparente suspicacia.

—Según entendí, hubo un pastel… explosivo.

Emma bajó la cabeza de inmediato, ocultando su mirada. Pero fue Olivia quien rompió el silencio.

—No queríamos hacerlo… —murmuró nerviosa, su vocecita temblorosa—. Pero la señora Fox no nos dejaba ver a James y tuvimos que… —De repente, la niña se calló, mirando a su hermana—. ¿Hablé de más, verdad?

Emma finalmente levantó la cabeza y miró a su padre.

—Lo siento, papi. No queríamos molestar a la señora Fox. Solo queríamos ver a nuestro hermano. Desde que enfermó… no sale de su habitación.

Grace miró a las niñas fijamente, sus ojos llenándose de lágrimas. Y fue allí cuando lo supo. Esos dos angelitos de cabellos dorados eran sus dos pequeñas.

«¡Oh, Dios!» pensó con su corazón temblando. «Son más hermosas de lo que jamás había soñado, más perfectas de lo que había imaginado en todas esas noches de soledad y dolor».

Sin poder contenerse, sollozó suavemente. Y el sonido atrajo las miradas de todos en la sala, incluida la de Alessia, que se giró con confusión. Sin embargo, ignoró a Grace y se giró nuevamente hacia Lucien.

—Es que esto es costumbre en ellas. Siempre hacen ese tipo de cosas, amor. No sabes cuánto trabajo me cuesta controlar su comportamiento.

Señaló con un ademán las bolsas que había dejado en el suelo.

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