C139- INFORMACIÓN DELICADA.
Los trillizos se miraron y parpadearon al mismo tiempo.
—¿Papá pidiendo permiso? —susurró Emma, claramente impactada.
—Debe ser grave —murmuró Olivia, alzando una ceja.
—O tiene fiebre —añadió James, mirándolo con sospecha.
Grace los ignoró, demasiado ocupada tratando de asimilar la actitud de Lucien. Lo observó como si estuviera viendo a un extraterrestre.
—Bueno… sí… puedes contestar. Tampoco es que vas a pedirme permiso cada vez que te llame una mujer, Lucien.
Él asintió, pero antes de tocar la pantalla, levantó la mirada. Sus ojos se encontraron con los de Grace, y su voz salió baja, pero llena de intención.
—No es cuestión de pedir permiso, mi amor. Es cuestión de que no hay ninguna mujer por encima de ti. Mi única prioridad es que confíes en mí y que seas feliz a mi lado.
Grace sintió su estómago dar un vuelco. Una sonrisa se escapó de sus labios mientras bajaba la mirada, tratando de ocultar el calor que subía a sus mejillas.
—No tienes que hacerlo, mi amor… —susurró, con la voz temblorosa—. Confío en ti.
Lucien sonrió, satisfecho, y finalmente contestó la llamada.
—Kate. Qué bueno escucharte.
Los trillizos intercambiaron miradas cómplices, procesando la escena.
—Mamá lo tiene bien entrenado —dijo James en voz baja, con una sonrisa burlona.
—Sí —afirmó Olivia, cruzándose de brazos.
—A lo mejor también podríamos hacer que nos pida permiso cuando quiera comerse un chocolate… —murmuró Emma con picardía.
—¡Buena idea! —exclamó James, chocando los puños con su hermana.
Grace los escuchó y tuvo que morderse los labios para no reírse. Mientras tanto, Lucien, ajeno a la conspiración de sus hijos, hablaba relajado, apoyando un brazo en el respaldo del sofá. Sin embargo, la expresión en su rostro cambió al escuchar las palabras de Kate.
—Lucien, esta llamada no es solamente para ponernos al día.
El tono serio de Kate lo hizo enderezarse. De reojo, miró hacia Grace y los trillizos, y su voz bajó al responder.
—¿Qué pasa?
Kate respiró hondo antes de hablar.
—Recibí una información delicada. Un compañero de la estación escuchó parte de una conversación… mencionaron un accidente. Y tu nombre salió a relucir.
Un silencio pesado se instaló en la línea. Lucien sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Su mandíbula se tensó, y su mirada se volvió dura.
—¿Estás segura, Kate?
—Sí, Lucien. Lo confirmé. La persona involucrada es Alessia D'Castelo. Y la mujer que vino a visitarla fue su madre.
Lucien se puso de pie de inmediato, sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo. Caminó hacia la ventana, con la mirada fija en el jardín. Su pecho se apretó con una mezcla de rabia y frustración.
¿Cómo no había sospechado de ella? ¿Cómo había pasado por alto a Lucrecia? Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor del teléfono.

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