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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 12

CAPÍTULO 12 - SOÑÉ CON MAMÁ.

Un auto deportivo rojo con líneas elegantes se detuvo frente a la mansión Stanton, destacando con su presencia femenina y llamativa. Dentro, Alessia D'Castelo bajó el espejo de su visera y se acomodó un mechón de cabello que había caído sobre su rostro. Su maquillaje estaba impecable, y su sonrisa coqueta reflejaba confianza. Ajustó el tirante de su vestido, un diseño elegante que se ceñía perfectamente a su figura, asegurándose de que no hubiera imperfecciones.

Tras tomar las dos bolsas, salió del auto con movimientos calculados y caminó hacia la entrada de la mansión.

Dentro de la casa, en una de las habitaciones, James descansaba en su cama mientras Emma y Olivia lo acompañaban. Emma se inclinó hacia su hermano y acarició su mano.

—Te vas a poner bien, James —dijo con una voz segura y llena de ternura—. Muy pronto vamos a jugar todos juntos otra vez.

James sonrió débilmente. Sus ojos avellana brillaban con emoción al ver a sus hermanas, el único alivio en sus días de enfermedad. Olivia le entregó un oso de peluche, se inclinó y le dio un beso en la mejilla.

—¿Sabes qué? La señora Fox ya se fue —le susurró con entusiasmo—. Ahora podremos visitarte más seguido.

Emma soltó una risa traviesa mientras se sentaba al borde de la cama.

—Tenías que haberla visto, James. Estaba toda cubierta de harina. Parecía un fantasma. —La niña hizo un gesto exagerado, extendiendo los brazos como si fuera un espectro, arrancándole una risa al pequeño.

James trató de reír, pero pronto empezó a toser. Emma reaccionó rápidamente y tomó el vaso de agua que estaba junto a la cama, ayudándolo a beber.

—Tranquilo, hermanito. Todo va a estar bien —le aseguró—. Papá lo solucionará.

James asintió con esfuerzo, bebiendo el agua hasta que la tos disminuyó. Después, recostó la cabeza contra la almohada y, con una voz apenas audible, dijo:

—S-soñé con mamá...

Emma y Olivia se miraron, frunciendo el ceño al escuchar esas palabras.

—¿Con mamá? —preguntó Olivia con confusión—. Pero... nunca la conocimos. Papá dice que no hay fotos de ella, que se perdieron.

James, sin embargo, sonrió. Había un brillo especial en sus ojos, un destello que no pasaba desapercibido.

—Lo sé... pero era mamá —dijo con firmeza.

Olivia, emocionada, se acercó a él y se sentó a su lado.

—¿Cómo era? —preguntó con curiosidad.

James tragó saliva y respondió con una pequeña sonrisa.

—Era bonita... la mamá más bonita del mundo.

Ambas niñas se quedaron en silencio por un momento, mirando a su hermano. Y aunque nunca habían conocido a su madre, el vacío que ella dejaba se hacía más evidente con cada día que pasaba.

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