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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 110

C110- MI HIJA GRACE BLACKWELL.

Cuando la puerta de la sala de juntas se abrió, el silencio llenó el ambiente. Alaric Stanton alzó la mirada desde su asiento, con las cejas fruncidas, claramente molesto y confundido. Sus ojos se clavaron en la figura que entraba al salón y no pudo evitar preguntarse qué demonios hacía Grace allí.

Ella entró del brazo de Alexander, y lo hizo con una elegancia que parecía natural, como si hubiera nacido para caminar en ese tipo de escenarios. Su vestido y su porte seguro enviaban un mensaje claro: no era la misma mujer que Alaric había humillado. Detrás de ellos llegó Lucien, quien cerró la puerta tras de sí; su expresión era tensa, pero controlada.

—Buenos días, señores. Espero que no hayan esperado mucho.

Los presentes se levantaron casi de inmediato; sin embargo, Alaric no se movió. Permaneció sentado, con una expresión de desdén en su rostro; sus ojos no podían apartarse de Grace.

—¿Qué hace ella aquí? —la pregunta salió como un veneno, dejando claro que no veía a Grace como alguien digno de estar en esa sala.

Alexander estaba a punto de responder, cuando ella le tocó suavemente el brazo. Le dedicó una pequeña sonrisa antes de dar un paso y se detuvo justo frente a Alaric.

—Estoy aquí porque tengo todo el derecho —habló firme y segura, pero sin alzarla más de lo necesario—. Y porque, le guste o no, mi presencia es necesaria. Si tiene algún problema con eso, lo invito a que lo guarde para después. Ahora mismo, hay cosas más importantes que su opinión.

El aire pareció tensarse en la sala.

Alaric la miró fijamente, intentando encontrar alguna fisura en su fachada, pero no la encontró. Grace no vaciló ni un segundo, y eso lo irritó aún más. Finalmente, sin opciones, soltó una risa seca y despectiva, girándose hacia Alexander.

—Así que ahora quieres presumir a tu hija recién encontrada, ¿eh? —dijo, con una sonrisa burlona—. ¿Qué sigue, Alexander? ¿Vas a hacer que tome tu lugar en la mesa? ¿O solo la trajiste para demostrar que puedes convertir a cualquiera en alguien respetable?

Lucien, que había permanecido en silencio hasta ese momento, dio un paso adelante, claramente molesto.

—¡Suficiente, abuelo! No voy a permitir que sigas insultando a Grace de esa manera.

Pero Grace, lejos de sentirse agradecida, soltó una pequeña risa, como si lo que Lucien acababa de decir no fuera necesario. Giró la cabeza hacia él y lo miró con una mezcla de diversión y determinación.

—No necesito que me defiendas —dijo. Luego miró a Alaric—. Créeme, puedo manejar esto sola.

Dio un paso más hacia el mayor de los Stanton e inclinó ligeramente la cabeza, como si lo estuviera estudiando, y luego habló con una calma que resultaba casi inquietante.

—En un rato sabrá exactamente por qué estoy aquí. Y estoy segura de que lo pondrá muy feliz.

Alaric intentó descifrar sus palabras, pero Grace no le dio tiempo, porque se giró con elegancia y caminó hacia su padre, quien ya estaba de pie junto a una silla vacía. Alexander, orgulloso de cómo su hija había manejado la situación, tiró suavemente de la silla para que se sentara.

Y mientras Grace tomaba asiento, se inclinó ligeramente hacia su oído.

—Bien hecho, hija.

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