C106- UNA NUEVA OPORTUNIDAD.
Lucien salió del hospital, sintiendo el aire fresco golpear su rostro tras semanas de encierro. Caminó lentamente hacia el auto negro que lo esperaba, donde su abuelo, Alaric, lo observaba con una expresión que mezclaba desaprobación y severidad. Apenas subió al vehículo, el anciano rompió el silencio con una voz cortante.
—Espero que estés listo para lo que viene, Lucien. Porque te aseguro que Alessia no saldrá impune. La voy a hundir en la cárcel.
Él lo miró de reojo, con un dejo de cansancio en sus ojos.
—Haz lo que quieras, abuelo. No me importa.
Alaric soltó una carcajada seca, casi burlona, mientras encendía un cigarro y bajaba la ventanilla.
—¿Y qué piensas hacer ahora, muchacho? —preguntó, con un tono cargado de sarcasmo.
—¿De qué hablas?
El anciano le dio una calada al cigarro y tomó asiento más cómodo, como si estuviera a punto de soltar una bomba.
—¿Qué si piensas quedarte con la niñera? Bueno, no es una niñera, ¿verdad? Ahora todos sabemos que es hija de Alexander. Y como Alessia está fuera de tu camino, supongo que vas a, no sé, tener una relación con ella.
Lucien lo miró fijamente, su mandíbula se tensó, odiaba la manera en cómo su abuelo se refería a Grace. Además, la noticia de que ella era hija de Alexander parecía no sorprenderlo.
—¿Lo sabías?
—No. Pero desde que la vi, me recordó a alguien. Ahora sé a quién: a la amante de Alexander.
Lucien parpadeó, aturdido.
—¿Amante?
Alaric sonrió con una mueca venenosa.
—Sí, Alexander tuvo una aventura mientras su esposa se estaba muriendo. Qué conmovedor, ¿no?
El impacto en Lucien fue evidente, pero Alaric no se detuvo.
—Lo que no entiendo es por qué creció lejos de Blackwell. Se suponía que esa mujer aprovecharía para convertirse en la nueva señora Blackwell.
Lucien desvió la mirada, y sus pensamientos giraron en torno a Grace. Le preocupaba ella. ¿Cómo estaría digiriendo toda esta verdad? Y también entendía el cambio de William… quizás él había descubierto el origen de Grace mucho antes y por eso hizo lo que hizo.
Con un suspiro pesado, rompió el silencio y cambió de tema.
—Grace se irá de la mansión ―dijo viendo a su abuelo pasar de la burla a la sorpresa.
―¡¿Qué?!
―Sí. Me lo dijo ella misma, se irá lo más pronto posible.
El viejo resopló.
—Claro, como ahora será una Blackwell, ya no le favorece estar en casa de los Stanton.
Lucien negó con la cabeza, frustrado.
—No es eso, abuelo. Ella va a vivir aparte. Además, me lo dijo mucho antes de que Alexander soltara la bomba.

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