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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 103

C103- MI REINA.

Kate finalmente se armó de valor y decidió visitar al médico. Había sentido cómo su cuerpo cambiaba en los últimos días, pero nunca imaginó que aquella visita cambiaría su vida por completo. Sentada en la camilla, el corazón le latía con fuerza mientras esperaba el diagnóstico del doctor.

—Señora Anderson, los resultados están listos —dijo el médico con una sonrisa, mirando la hoja en sus manos.

—¿Y...? —preguntó con voz temblorosa.

—Señora Anderson, usted tendrá un bebé.

Kate sintió como si el aire abandonara sus pulmones de golpe.

—¿S-si...? ¿Estoy esperando un bebé? —balbuceó, llevando una mano a su vientre de forma instintiva.

—Así es. Felicidades, va a ser madre —confirmó el médico.

La sorpresa, los nervios y la emoción se apoderaron de ella al mismo tiempo. Mientras caminaba hacia casa, las preguntas comenzaron a llenar su mente.

«¿Qué le diré a Aaron? ¿Debería llamarlo de inmediato o esperar a que regrese? ¿Qué pensará? ¿Cómo reaccionará?» Se mordía el labio, sintiendo cómo la noticia cambiaba todo en su vida.

Finalmente, en su sala, tomó el teléfono con manos temblorosas y marcó el número de Aaron. La llamada tardó en conectar, y Kate comenzó a morderse una uña, nerviosa. Justo cuando estaba a punto de colgar, la voz llegó del otro lado.

—¿Kate?

Ella tardó un segundo en responder, tragando saliva.

—Aaron... —dijo finalmente.

—¿Estás bien? ¿Tus padres te molestaron de nuevo? —preguntó él, con preocupación.

—No, no —respondió rápidamente, sacudiendo la cabeza aunque él no pudiera verla ―No es eso.

Aaron suspiró aliviado.

—Me alegra oír eso. ¿Cómo estás? ¿Me extrañas?

Kate se sonrojó al escuchar la última pregunta.

—Sí... —confesó, casi en un susurro ―Te extraño.

—Yo también y mucho... Estoy deseando volver a casa, pero… debo terminar estos asuntos, lo lamento.

El corazón de Kate latía con fuerza. Finalmente, tomó aire y decidió soltar la verdad.

—Aaron... hay algo que debo decirte.

La seriedad en su tono hizo que Aaron se tensara.

—¿Sí...? —preguntó con cautela.

—Yo... —ella titubeó un instante, sus dedos aferrándose al celular con fuerza —. Yo... —Respiró hondo y lo soltó—. Estoy embarazada.

Hubo un silencio al otro lado de la línea. Y Kate comenzó a ponerse más nerviosa.

—¿Aaron...? ¿Sigues ahí? ¿Por qué no dices nada?

De pronto, la voz de Aaron sonó, pero esta vez llena de emoción y alegría.

—¿Un bebé? ¡Por dios! ¡Kate, ésta es la mejor noticia del mundo! ¡Voy a ser papá! ¡No puedo creerlo! ¡Seré papá!

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