Ella tenía una expresión de absoluto asombro.
¿Liliana?
¿Qué no se había fugado de la cárcel?
¡Betina seguía en contacto con ella!
Frida sentía una mezcla de sorpresa y furia.
No podía creer que Betina, lejos de arrepentirse, siguiera comunicándose a escondidas con Liliana.
Liliana, por su parte, casi se infarta del coraje estos últimos días por culpa de las estupideces de Betina. Pero siendo su hija biológica, ¿qué más podía hacer?
A veces, realmente deseaba que Betina tuviera aunque fuera un poco de la inteligencia de Almendra.
¿Por qué los hijos de los demás siempre tenían que ser los más brillantes?
Solo de pensarlo le dolía el estómago.
—Nos vemos en la noche en un restaurante. Dentro de dos días me voy a ir por un tiempo.
Ahora la buscaban por todos lados; estaba harta de esconderse y disfrazarse todos los días.
Al escuchar que Liliana se iba, Betina exclamó alarmada:
—¿Te vas? ¿A dónde?
Liliana era su único pilar en ese momento.
Liliana suspiró profundamente.
—Tranquila, no te voy a dejar tirada. Solo me voy unos días, regresaré pronto.
El problema principal era que Betina se había gastado todo su dinero. Ella ya le había informado a Álex, esperando que él pudiera negociar con El Pacto de Sangre. No esperaba recuperar todo el dinero, pero al menos una parte.
Además, tenía que ir al extranjero a recibir a un grupo de personas para luego regresar y encargarse de Almendra.
¡Almendra era una amenaza que debía ser eliminada a como diera lugar!
Betina, desesperada, soltó:
—¿Y qué va a pasar con el asesinato de Almendra?
Realmente no quería esperar ni un día más.
Al otro lado de la puerta, Frida abrió los ojos como platos al escuchar aquello.
¿Qué?
Y sentía que no era solo una cosa.
Almendra consideró que ya era momento de decirle la verdad.
—Liliana se quedó en la familia Reyes todo este tiempo cuidando de Betina obsesivamente. Incluso después de irse de la casa, mantuvo el contacto. Es más, cada vez que Betina cometía un error, ella asumía la culpa. ¿Alguna vez pensaron en la razón de todo esto?
Frida frunció el ceño al escucharla.
—Liliana la cuidó desde que la trajimos a casa. Siempre decía que quería a Betina como si fuera su propia hija…
Al llegar a ese punto, Frida abrió los ojos desmesuradamente, mirando a Almendra con incredulidad.
—Alme… tú… ¿quieres decir que Liliana es la madre biológica de Betina?
Almendra asintió.
—Exacto.
Frida tardó un buen rato en digerir la información antes de hablar.
—Entonces, cuando Ulises Borrero vino a la casa, también fue obra de Betina y Liliana.
—Sí, fue cosa de ellas. Pero Ulises también fue utilizado. El padre biológico de Betina no es Ulises.

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