Tenía razón, ¡a Nelson sí le gustaba!
Desde ese día, comenzaron a salir formalmente.
Sin embargo, el temperamento de Nelson nunca fue el mejor; solía ser distante y frío.
Especialmente cuando peleaban, él jamás daba su brazo a torcer para buscarla y contentarla.
Yadira, siendo una chica joven y enamorada, no podía evitar sentirse herida y menospreciada.
Pero cada vez que la frustración amenazaba con superarla, recordaba el deslumbrante origen familiar de Nelson y su brillante futuro.
Se convencía de que, si aguantaba un poco más, algún día se convertiría en una señora de alta sociedad, rodeada de lujo y comodidades. Ese pensamiento le daba la fuerza para seguir adelante.
Recordaba una vez que habían ido a ver una película romántica.
Yadira señaló al protagonista, tierno y detallista, y bromeó con Nelson:
—Mira cómo ese chico trata a su novia. ¡Deberías aprender de él y decirme cosas lindas de vez en cuando!
Nelson, aunque visiblemente incómodo y reacio, cedió ante su insistencia y le susurró varias palabras de amor que nunca antes habían salido de su boca.
Yadira estaba tan feliz que grabó a escondidas en su celular cada una de las palabras que él pronunció ese día.
Con el tiempo, esas grabaciones se convirtieron en su refugio personal.
Sobre todo, cuando peleaban y se aplicaban la ley del hielo, ella se encerraba a escucharlas una y otra vez.
Escuchar esa rara ternura en su voz era lo único que aliviaba su angustia, convenciéndose a sí misma de que él la amaba a su manera.
Yadira admitía que en esa relación ella era la que mendigaba amor, la que siempre terminaba pidiendo perdón primero, pero aun así, sentía que valía la pena.
Los años fueron pasando entre altibajos, y ya llevaban cinco años juntos. Naturalmente, sentían que su vínculo era inquebrantable.
Un día, mientras almorzaba con su madre, Mía Jiménez aprovechó el momento para darle un consejo que la tomó por sorpresa. Le dijo que tuviera mucho cuidado en su relación con Nelson y, sobre todo, ¡que no olvidara cuidarse y usar protección!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado