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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 588

—Le he dado muchos problemas todo este tiempo, Dr. Zavala.

Al escuchar la palabra «alta», a Nelson se le encogió el corazón.

Forzó una sonrisa, ocultando la tormenta de emociones que llevaba dentro.

—Pues muchas felicidades. Por fin podrás salir y retomar tu vida.

Ivana no notó la tristeza ni la tensión en los ojos de Nelson. Estaba demasiado inmersa en la alegría de su inminente libertad.

—¡Sí! ¡Ya me moría por salir a pasear!

Miró por la ventana, con un tono ligero y feliz.

—Por cierto, Dr. Zavala. El profe Gonzalo me dijo que, aunque me den de alta, todavía me quedan algunas toxinas muy resistentes en el cuerpo y que tendré que venir a revisiones periódicas.

—También me pidió que le preguntara a usted si hay alguna instrucción o cuidado especial que deba tener en cuenta.

Nelson se quedó pensativo por un momento.

Al ver el rostro lleno de ilusión de Ivana, habló con un tono que ocultaba su verdadera intención:

—Si no te sientes cómoda viviendo en tu casa, podrías mudarte a Residencial Valle de Ónix. Antes solías rentar un departamento ahí.

—¿Yo rentaba un departamento?

Ivana parpadeó, confundida.

—Pero si yo vivía con mi mamá... ¿Por qué rentaría un lugar en otro lado? —preguntó extrañada.

Al ver su desconcierto, Nelson sintió un nudo en la garganta.

Lo único que él quería era asegurarse de que ella tuviera un lugar al cual llamar «hogar».

Pero, para Ivana, él no era más que un simple doctor. No podía exigirle nada.

Nelson se encogió de hombros, fingiendo desinterés.

—No estoy muy seguro de los detalles. Al final de cuentas, tú eras quien rentaba ahí.

—Pero si necesitas ayuda con cualquier cosa, ¡no dudes en buscarme!

Llevaban semanas agregados en sus contactos telefónicos, ¡y ella jamás le había mandado un solo mensaje!

Aunque el dato del departamento en Residencial Valle de Ónix despertó su curiosidad, a Ivana no le importó demasiado.

El anciano, con el cabello completamente canoso en las sienes, tenía pilas de informes y datos esparcidos a su alrededor. Su rostro reflejaba una mezcla de euforia y cansancio.

—¡Nelson, muchacho, qué bueno que llegas!

Gonzalo le extendió unos documentos de inmediato.

—Tengo excelentes noticias para ti.

Nelson levantó la mirada, lleno de curiosidad.

—¿Es sobre el antídoto? ¿Ya están los resultados de la tercera fase de ensayos clínicos?

Gonzalo asintió con vigor, señalando unas gráficas en el papel.

—¡Los resultados superaron nuestras expectativas! Este nuevo suero experimental logra enfocarse directamente en la eliminación de esas toxinas persistentes.

Hizo una pausa, miró a Nelson y lo dijo con absoluta certeza:

—Pero lo mejor de todo, es que es capaz de reparar las conexiones neuronales que la droga dañó.

—En pocas palabras, cuando perfeccionemos la tercera fase del antídoto, el bloqueo neurológico de Ivana desaparecerá, ¡y ella recuperará toda su memoria!

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