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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 507

Por ejemplo, si Jaime iba a hacerse una prueba de paternidad con alguien más, ella, como su tutora legal, tenía que estar presente.

Pero luego de reflexionar, pronto lo entendió todo.

¡Seguramente alguien del Centro de Biotecnología Corvila estaba usando su cargo para hacer trabajos privados!

Con razón Federico había entrado por la puerta trasera.

¡Maldición!

Yadira clavó las uñas en las palmas de sus manos. Ojalá pudiera ir ahora mismo a interceptarlo.

Si hubiera sido Adán Duque, quien siempre había estado enamorado de ella en secreto, quizás ella tendría alguna forma de resolverlo.

Con solo derramar algunas lágrimas y rogarle, Adán se ablandaría.

Pero Federico era diferente.

Desde pequeño había sido un libertino. En un momento podía coquetearte y al día siguiente ni siquiera acordarse de tu nombre.

¡Al tratar con las mujeres, solo buscaba satisfacer su deseo y no sus sentimientos!

Además, a su familia no le faltaba dinero, por lo que era natural que no pudiera sobornarlo.

Era un lobo solitario y, si se volvía loco, posiblemente no le importaría ni la muerte.

A pesar de que cada vez que la veía bromeaba y se reía, la relación entre ambos nunca había sido tan profunda.

Solo Nelson podía juntarse con él.

Pero con un hombre como él, todas las tácticas habituales de Yadira parecían ser ineficaces.

¡No había forma de seducirlo, ni de sobornarlo, mucho menos de amenazarlo!

¿Qué podía hacer?

Estaba sudando de la ansiedad, y el tiempo pasaba minuto a minuto.

Hasta que, tras ver cómo Federico le entregaba las cosas a otra persona, salió con las manos vacías y se marchó.

¡Una vez que salieran los resultados, no sabría qué otra cosa le esperaría!

Como no podía hacer nada en contra de Federico, ¡tal vez podría probar desde otra parte!

Así que, fijó su vista en aquella puerta trasera del centro de pruebas.

...

Cuando Mariana Basurto llegó al hospital, estaba envuelta en la incredulidad.

Justo hace dos días, ella estaba sentada en la primera fila del público, viendo con sus propios ojos a su hija ganar la competencia y saludarla con gran emoción.

Tan deslumbrante, con un futuro tan prometedor.

¿Quién se hubiera imaginado que, en este momento, estaría postrada en la unidad de cuidados intensivos, conectada a los tubos de los monitores con una respiración débil?

Mariana solo sintió un zumbido en la cabeza, todo se oscureció ante sus ojos, y se desmayó.

—¡Suegra! ¡Suegra!

Nelson de prisa sostuvo a su suegra.

La enfermera de guardia en el pasillo acudió de inmediato.

—¡Rápido! ¡La paciente sufre una insuficiencia en el flujo sanguíneo debido a un choque emocional, además de baja de glucosa!

Pasó un buen rato antes de que Mariana volviera en sí, y en cuanto lo hizo, las lágrimas volvieron a brotar incontrolablemente de sus ojos.

Nelson intentó sugerirle que se fuera a descansar, pero ella se negaba a marcharse bajo ningún pretexto.

—¡Voy a quedarme a su lado, aunque... aunque sea para verla por última vez!

Al decir esto, Mariana se ahogó en sollozos nuevamente, como si toda su energía se hubiera agotado.

A pesar de tener el suero intravenoso en la mano, ella insistió en quedarse allí.

Miraba a su hija que no daba ninguna reacción dentro de la unidad de cuidados intensivos, y sentía su corazón partirse de dolor.

Nelson, al ver la actitud decidida de su suegra, sabía que no podría detenerla.

—Está bien, ¡me quedaré esperando con usted!

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