Entrar Via

Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 449

Una tarde más, en un exclusivo restaurante cerca del hospital.

Yadira estaba sola en una sala privada, lanzando miradas furtivas hacia la puerta, como si esperara a alguien.

Pronto llegó la persona.

Mía Jiménez vestía un elegante traje sastre de corte neutro y llevaba un maletín; era evidente que venía directo del trabajo.

Apenas se sentó, Yadira le soltó apresurada:

—Mamá, ya averigüé. Ivana lleva días buscando analgésicos. ¡Parece que los necesita para una competencia de drones! ¡Todos en su empresa lo saben!

—¿Una competencia?

Mía arqueó una ceja, sorprendida.

Yadira asintió con una sonrisa burlona.

—Cuando fui a verla hace unos días, ni siquiera se había curado y ya estaba trabajando en eso. No sé qué tiene en la cabeza.

—Parece que los medicamentos para el estómago le dan sueño y afectan su velocidad de reacción. ¡Le importa tanto esa competencia que quiere soportarlo a base de analgésicos! ¡Con tal de ganar, es capaz de perder la vida!

Mía tomó un sorbo de su té antes de responder, calculando las posibilidades.

—Mamá, ¿en qué piensas?

Al ver el prolongado silencio de su madre, Yadira preguntó con curiosidad.

Mía le respondió con otra pregunta:

—De lo que hablamos la última vez, ¿lograste conseguir el expediente médico de Ivana?

Yadira negó con la cabeza, frustrada.

—¡La vigilancia es demasiado estricta tanto en su casa como en la oficina de Nelson!

Mía no se mostró sorprendida.

Hizo una pausa, mirando hacia la gente que caminaba por la calle.

—El estado de salud de Ivana es precario, por eso los médicos le prohíben tomar analgésicos. ¡Su cuerpo no lo soporta! ¡Pero los necesita con urgencia!

—Si en este momento alguien casualmente le recomendara una medicina milagrosa, que le quite el dolor sin causarle sueño, ¿crees que la rechazaría?

Los ojos de Yadira se iluminaron de golpe, pero su emoción se apagó rápidamente.

—¿Y quién se la recomendaría? ¡Si se la sugerimos nosotras, jamás nos haría caso!

—¡Tranquila! —Mía esbozó una sonrisa enigmática—. Yadira, olvidas lo que siempre te he enseñado: muchas veces no necesitamos ensuciarnos las manos. ¡Solo tenemos que esperar el momento y añadir leña al fuego!

Tomó su celular y deslizó el dedo por la pantalla hasta detenerse en un contacto.

—Mamá, ¿a quién vas a llamar? —Yadira se acercó, curiosa.

—Tú también lo conoces. ¡Es la persona perfecta para solucionarnos esto! —respondió Mía con absoluta confianza.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado