El nivel de kung fu de Carolina no llegaba al de Melisa. Ese puñetazo de su oponente la hizo escupir un hilo de sangre.
Retrocedió hasta quedar frente a Melisa, se limpió la sangre del borde de los labios y soltó una sonrisa sarcástica.
—Meli, ¿ves? Esta vez sí nos toparon con hueso duro, ¿no crees?
Melisa curvó los labios, sin perder la calma.
—¿Te asustaste?
—¿Asustarme yo? —Carolina soltó una risa desafiante—. Mira, en mi diccionario no existe la palabra miedo.
Apenas terminó de decirlo, se lanzó de nuevo al ataque.
Con la experiencia de ese primer golpe, Carolina cambió de táctica. Esta vez logró intercambiar un golpe con su rival, pero apenas cruzaron una sola técnica, la volvieron a hacer retroceder.
Melisa no se quedó quieta y también se lanzó contra los que la rodeaban.
Ella era mucho más fuerte que Carolina. Sintió el golpe de viento de la mano de su adversario, pero alcanzó a esquivarlo con un ligero movimiento. Entonces, levantó la pierna y lanzó una patada directa al abdomen del rival.
Él no esperaba que Melisa pudiera esquivar ese ataque, y por un instante se quedó perplejo. Sin embargo, enseguida recobró la compostura y su ofensiva se volvió aún más feroz.
Melisa apenas pudo resistir cinco movimientos antes de ser empujada hacia atrás.
Desde lejos, Bruno los observaba con una sonrisa llena de malicia. Los que había traído eran los golpeadores de la familia Hurtado, nada que ver con los asesinos que Julián enviaba de La Orden del Cóndor.
Los de la familia Hurtado dominaban técnicas antiguas de artes marciales. Cada movimiento suyo llevaba una fuerza interna brutal.
Aunque Melisa hubiera sido campeona de lucha, no podría con ellos. Pero, de hecho, ella solo sabía defenderse, nunca había ganado ningún torneo.
Para Bruno, Melisa estaba perdida.
Elena, al notar que todos estaban distraídos con la pelea, intentó escabullirse. A duras penas pudo dar dos pasos antes de que Bruno la detectara y la sujetara de inmediato.
Sin piedad, Bruno le jaló el cabello, acercándose a su oído con voz amenazante.
—¿Pensaste que podrías huir?

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