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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 335

—Busco algo.

Melisa sacó el cuaderno que acababa de encontrar. Las páginas estaban llenas de registros de experimentos, y en algunos lugares había círculos en rojo, como si alguien hubiera querido destacar los puntos clave.

A simple vista, aquellos apuntes parecían estudios sobre mutaciones humanas.

Al menos ya tenía una pista.

Melisa guardó el cuaderno y le dijo a Everardo:

—Consigue gente y destruye el patio de Giselle.

Everardo se quedó helado.

—¿Destruirlo? Ese es el lugar donde Giselle ha vivido toda su vida. Si lo haces, seguro que se va a poner furiosa.

—¿Furiosa? —Melisa soltó una risa cargada de ironía—. Que se enoje cuando regrese.

¿Todavía tenía el descaro de molestarse, después de dejarle semejante desastre? Bastante tenía con no irle a reclamar de frente.

No le había contado nada, solo la dejaba adivinando. Si no fuera porque tenía un poco de cerebro, ni muerta hubiera logrado entender lo que pasaba.

Everardo se encogió de hombros, resignado. No sabía si Giselle se enfadaría, pero Melisa ya se estaba saliendo de sus casillas.

—Mañana busco a alguien y empezamos a demoler el patio.

Se quedó pensando un instante y después agregó:

—Por cierto, Elena ya fue al casino y perdió cinco mil millones.

Desde que Melisa llevó a Elena de regreso a la familia Orozco, la muchacha no había parado de soñar con escapar de vuelta a Monarca Nova.

Le aterraba que Melisa le fuera a pedir cuentas.

Pero cada vez, Iván la descubría y la regresaba, y luego llamaba a Melisa.

Melisa, con esa sonrisa de víbora suya, apenas le decía unas palabras y Elena terminaba cediendo otra vez.

Resultó que Iván les había dicho a los suyos que filtraran la ubicación del casino a Elena, y ella, desesperada, se fue a apostar ese mismo día.

—¿Solo cinco mil millones? —Melisa preguntó con una expresión tranquila—. ¿Últimamente comes demasiado bien?

Everardo no pudo evitar que se le moviera la comisura de la boca.

—Cinco mil millones es lo más rápido que pudimos hacerlo, tampoco podemos ser tan obvios, Elena se daría cuenta. Hay que dejarle probar un poco de miel.

No podían espantarla de entrada. Así que, los primeros dos días, Elena ganaba dos o trescientos millones diarios. Después, solo unos cuantos millones cada día.

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