Patricio y Luis miraron a Bianca como si estuvieran viendo un fantasma. Durante varios segundos, ni siquiera pudieron reaccionar.
Después de un buen rato, fue Patricio quien por fin salió del asombro. Apretó los dientes, y volteó a ver a Bianca.
—¿Qué dijiste?
¿Será que ya perdió la cabeza después de tantos días de tortura?
¿O de verdad escuchó lo que creyó escuchar? ¿Que Bianca le estaba pidiendo que la atendiera a ella?
¿Esa mujer estaba loca? ¿Cómo se atrevía?
Bianca lo miró con una expresión impasible.
—¿Qué pasa? ¿Apenas tienes cincuenta años y ya no escuchas bien? Te dije que te arrodillaras y atendieras a Marcos y a mí. ¿Te quedó claro o te lo repito?
—¡Bianca! ¡Eres una desgraciada! Llevamos más de veinte años de casados y ¿te atreves a humillarme así? —Patricio estaba tan furioso que no pudo contenerse y le gritó sin pudor.
Bianca soltó una risa desdeñosa.
—Sí, más de veinte años juntos, y yo ni enterada de que el que dormía a mi lado era un tipo venenoso y traicionero. ¡Hasta te atreviste a matar a tu propio hijo! ¿Cómo te atreves? ¿No tienes ni un poco de conciencia?
Apretó la quijada de Patricio con fuerza.
—Piénsalo bien. Hoy tengo el lugar reservado para mí. Si tú y Luis no nos atienden a Marcos y a mí, no van a cumplir su cuota de la noche.
Cuando Bianca se enteró de todo el asunto por Melisa, por poco y le dieron ganas de matar a Patricio con sus propias manos.
Pero, al final, pensó que dejarlo morir sería demasiado fácil.
Había que reconocerlo: Melisa tenía talento para poner a la gente en su lugar.
Ese club nocturno era perfecto para Patricio y su hijo.
Después de una vida entera siendo atendidos y servidos, ahora les tocaba humillarse ante otros. Solo de pensarlo, Bianca sentía que le entraba una satisfacción enorme.
Encima, Melisa le había explicado que tanto Patricio como Luis tenían una cuota diaria de atención al cliente. Si no cumplían, no dormían ni comían.
Al principio, cuando llegaron al club, Patricio y Luis aún intentaron hacerse los dignos. Pero después de un par de correctivos, se calmaron y empezaron a atender clientes como si nada.

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