Cuando Eduardo se fue, Vicente dudó un momento antes de animarse a preguntar:
—Señor Fabricio, ¿de verdad piensa cortar la relación con el señor Eduardo para siempre?
Vicente había pensado que, como otras veces, Fabricio solo le daría un castigo a Eduardo y después todo quedaría en el pasado.
Jamás imaginó que la cosa se pondría tan grave, al punto de que Fabricio y Eduardo dejaran de ser hermanos.
De todos los hermanos de Fabricio, él siempre había tratado a Eduardo con más consideración.
Eso se debía a que, años atrás, durante una misión, Eduardo había recibido una bala por Fabricio. Desde entonces, Fabricio sentía que le debía la vida.
Por eso, durante todos estos años, Fabricio siempre protegió y apoyó a Eduardo más que a los demás.
Además, la familia Lira, que originalmente era un clan pequeño, había logrado escalar hasta codearse con la élite de Monarca Nova gracias a Fabricio.
Eso también había elevado el estatus de Eduardo dentro de ese círculo.
A decir verdad, Eduardo nunca había defraudado a Fabricio en todo este tiempo.
Siempre que Fabricio le encargaba una misión, Eduardo la cumplía con eficacia.
Excepto por lo de Leticia.
Vicente suspiró al pensar en ello.
Eduardo de plano se había dejado llevar por el amor. Por una Leticia, se atrevió a jugarle chueco a Fabricio.
Y eso que, para ser sinceros, Fabricio también tenía su lado de enamorado. Pero Melisa y Leticia eran completamente distintas.
Melisa era una mujer fuerte, mientras que Leticia… bueno, todos, hasta los hombres del grupo, podían ver que era pura maña y doble cara.
Lo de Fabricio y Melisa era una alianza de dos fuerzas iguales.
Además, aunque Fabricio estuviera enamorado, él sabía muy bien cuáles eran sus prioridades.
Como en el caso de Giselle: por más que Fabricio estuviera clavado, siempre supo distinguir lo importante, jamás le contaría todo a Melisa, mucho menos actuaría como Eduardo con Leticia.
Fabricio encendió un cigarro, y en sus ojos oscuros cruzó una emoción extraña. Se quedó un buen rato en silencio antes de abrir la boca, con voz grave:
—¿Tú crees que todavía podría seguir llamándolo hermano?
Vicente no respondió.
Era la segunda vez que Eduardo traicionaba a Fabricio.
Si esa "hermandad" continuaba, ¿quién sabía qué más sería capaz de hacer Eduardo en el futuro?

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