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La "Pueblerina" Que Humilló a la Alta Sociedad romance Capítulo 670

Serena quería desaparecer. Su imagen de chica buena e inocente se estaba desmoronando por completo.

Exteriormente, ella siempre mantenía la apariencia de una joven dulce e inofensiva. Pero todo lo que Jaime acababa de decir no tenía nada que ver con la imagen de una mosquita muerta.

¿Desde cuándo romperle la cara a golpes a la gente era algo de lo que sentirse orgullosa? ¿Cómo se atrevía Jaime a gritarlo a los cuatro vientos frente a todos?

Si lo dejaba seguir hablando, iba a terminar confesando su gusto por ver hombres con el torso descubierto, por manejar a toda velocidad por la ciudad, por hacer trampa en las cartas o por lanzar personas por los aires de una patada.

¡Ninguna de esas cosas era para presumir!

Jaime conocía todos esos secretos, pero sus amigos allí presentes no. Si no lo detenía, perdería todo el respeto y la elegancia que la caracterizaban.

Al escuchar el grito histérico de la novia, Mateo se apresuró a intervenir: —Yara, la novia ya dio la orden. ¡Apártate y deja pasar al novio!

Sin otra alternativa, Yara tuvo que hacerse a un lado.

Pensó que Serena era demasiado impaciente y que ya no podía soportar ni un segundo más la espera para ver a su prometido.

En realidad, a ninguno de los presentes le pareció escandaloso lo que Jaime había enumerado.

El tema de que le gustara pelear, bueno, dependía de la perspectiva de cada quien.

Para Valeria, eso se traducía en ser heroica y justiciera. Después de todo, Serena le había dado una paliza a aquellos mafiosos que intentaron lastimarla hace tiempo. Para ella, que su amiga supiera pelear era algo maravilloso.

Para Sofía, eso demostraba que Serena era una mujer increíblemente valiente. Si no fuera por su fuerza, ella misma habría sido secuestrada por el infeliz de Hugo Linares.

Y tras lo ocurrido con aquel mafioso de Gabriel, Yara estaba convencida de que ser buena en artes marciales era una virtud absoluta.

Si Luciana Velasco hubiera estado allí presente, le habría dado toda la razón. Después de todo, Serena obligó al Sr. Valero a firmar un contrato tras someterlo a golpes.

En cuanto al tema de beber alcohol, tanto los caballeros como las damas de honor ya habían ido a bares con ella y sabían que tenía una altísima tolerancia, así que no les extrañaba para nada.

¿Y respecto a que le gustara el dinero? ¡Solo un completo idiota odiaría el dinero!

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