Entrar Via

La "Pueblerina" Que Humilló a la Alta Sociedad romance Capítulo 668

Yara se quejó haciendo un puchero: —¡Sofía, eres igualita a Serena! Guardan todos los secretos de belleza para ustedes solas. Apenas termine la boda, voy a botar todas mis cremas y compraré exclusivamente los productos de Farmacéutica AstraMar.

Más tarde, durante el transcurso de la fiesta en el crucero, muchísimas invitadas terminarían preguntando por el cutis de la novia, y las tres damas de honor repetirían la historia a los cuatro vientos.

De este modo, Serena lograría regalarle a AstraMar una de las campañas publicitarias orgánicas más exitosas de su historia.

Cuando los seis ancianos la vieron salir ya arreglada y enfundada en el inmaculado vestido de novia, el Maestro Quinto fue el primero en romper en un mar de lágrimas.

—¡Buaaa! Mi hermosa y adorable discípula se nos casa... Ya no podrá viajar por el mundo conmigo haciendo locuras. ¡Es demasiado triste, buaaa!

El Maestro Segundo lo fulminó con la mirada, asqueado: —Ya cállate, número cinco. Limpia esos mocos, que a tu edad llorar así se ve ridículo y das vergüenza ajena.

—¿Acaso no puedo conmoverme de ver a nuestra niña vestida de novia? ¿En qué ley dice que los viejos no pueden llorar? —se defendió, sacando un pañuelo de papel para secarse la nariz.

Don Fausto, aunque mucho más reservado que el Maestro Quinto, también se secaba discretamente las comisuras de los ojos. La luz de sus ojos por fin volaba del nido para formar su propia familia.

El Maestro Mayor y el Maestro Tercero estaban sentados en el sofá en completo silencio, con expresiones solemnes.

Sentían que un lobo acababa de llegar a robarse su tesoro más preciado.

—Abuelo, Maestros, no se pongan así. No es como si fuera a desaparecer para siempre. En un rato todos nos subiremos al mismo crucero y festejaremos juntos.

Sofía intentó levantar los ánimos: —¡Tiene razón! Hoy es un día para celebrar, deberían estar dando brincos de alegría. Mírenla, ¿a poco no es la novia más preciosa del mundo?

Don Fausto se limpió las últimas lágrimas y asintió suavemente mirando a su nieta: —Así es. Nuestra pequeña Serena es la novia más hermosa de todas. Exactamente igual de bella que su madre en su gran día.

Su llanto no era solo por la boda, sino porque los recuerdos del día en que entregó a su hija en el altar habían inundado su memoria.

Le rompía el alma saber que su hija no estaba viva para presenciar este momento mágico de su propia pequeña.

En ese instante, el mayordomo entró a la sala: —Señora, hay un extranjero afuera acompañado de varios guardaespaldas, dice que desea verla.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La "Pueblerina" Que Humilló a la Alta Sociedad