—Jefe, ¿no está herido? —preguntó uno de los hombres con preocupación.
Jaime de la Riva masticó un pedazo de comida antes de responder:
—No, pero no había forma de salir. Desde que entré, no hice más que dar vueltas en círculos sin poder encontrar el camino de regreso. Tampoco logré llegar a la cima y el teléfono no tenía ni una sola barra de señal. Y a ese tipo tampoco lo encontré.
—Jefe, no tiene idea de lo preocupados que estábamos todos cuando desapareció.
—Así es, jefe. ¡Su esposa es increíble! Nos guio hasta aquí y lo encontró en un abrir y cerrar de ojos.
—Jefe, hace un rato vimos...
—Jefe...
Los tres hombres no paraban de hablar, soltando palabras atropelladamente como si fueran niños emocionados contándole una aventura.
Jaime infló el pecho con orgullo y soltó:
—Por supuesto, mi mujer es extraordinaria.
Escuchando la versión de sus subordinados, Jaime finalmente comprendió que su incapacidad para salir se debía a que había caído de lleno en la matriz del enemigo.
Serena Valente esperó a que él terminara de comer para hacerle una pregunta clave:
—Jaime, ¿cómo sabías que yo era capaz de romper una matriz? Porque le ordenaste a Julián que me llamara específicamente a mí.
—No tenía idea de que supieras cómo romper matrices. Simplemente me preocupaba tardar demasiado en regresar y que pensaras que había huido de la boda. Por eso le dije a Julián que, si no salía hoy, te llamara para avisarte.
Solo faltaban tres días para su boda con ella. Antes de salir de casa, le prometió que haría lo posible por volver en tres días, y ya iban por el cuarto. Le aterraba la idea de que ella asumiera que la había dejado plantada en el altar y, como consecuencia, decidiera cancelar el compromiso.
Su mayor sueño era casarse con ella; jamás huiría de su propia boda.
Lo que nunca imaginó fue que ella vendría personalmente a buscarlo, y mucho menos que lo encontraría tan rápido.
Serena continuó con sus dudas:
—Antes de entrar aquí, ¿ya sabías que se trataba de una matriz?
Jaime negó con la cabeza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La "Pueblerina" Que Humilló a la Alta Sociedad