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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 989

Su exnovio estaba a punto de convertirse en su cuñado.

Era un tema del que nadie quería hablar abiertamente, pero Martina acababa de ponerlo sobre la mesa. Los tres miembros de la familia Palacios palidecieron, mientras que Romeo solo bajaba la mirada para dar una calada a su cigarro, actuando como un simple espectador.

Alicia apretó la mandíbula con fuerza. Sabía que Martina le había hecho esa pregunta a propósito para humillarla.

—A estas alturas nadie anda pidiendo dote. ¡Además, yo amo de verdad a Romeo, no estoy detrás del dinero de la familia Quintero!

Antes de que pudiera terminar de hablar, Martina ya había empezado a reír a carcajadas, inclinándose hacia adelante y hacia atrás.

—¿D-de qué te ríes?

—¿Que no estás detrás del dinero de los Quintero? ¡Jajaja!

—¡Ya basta, Martina!

Martina agitó las manos, esforzándose por reprimir su risa.

—Perdón, perdón. Es que... me dio mucha nostalgia. Antes, la verdad, yo también era muy pura; cuando amaba a alguien, solo me importaba esa persona. Sus lujos o estatus nunca me llamaron la atención, solo él.

Mientras hablaba, dejó escapar un suspiro de melancolía.

—Lástima que después me vi obligada a terminar con él.

Se puso de pie, caminó hacia Romeo y se inclinó lentamente sobre él.

—¿Me regalas un cigarro? —le preguntó en un tono tranquilo, mirándolo fijamente.

Romeo levantó la vista; su mirada se oscureció un poco.

—Fumar hace daño.

—Pero tú fumas, ¿no?

—A mí me da igual.

—A mí también me da igual.

El movimiento de la mano con la que Romeo sostenía el cigarro se detuvo por un segundo, pero enseguida se recompuso y continuó fumando, actuando como un simple espectador.

—Todo el tiempo estás «mi exnovio» esto, «mi exnovio» lo otro. ¿Acaso crees que no sabemos quién es...? —Alicia apretó los dientes de la rabia, sin atreverse a pronunciar el nombre de Romeo; lo único que podía hacer era fulminar a Martina con la mirada.

Martina parpadeó.

—Pues mi exnovio es él. Todos ustedes lo saben.

—¿Y crees que está bien sacar estos temas frente a Romeo?

—¿Acaso les da miedo que hable de ello?

—¡C-cállate!

—Pues voy a hablar. —Martina se burló por lo bajo—. Terminé con él, y después Rubén me dio una golpiza, acusándome de querer destruirlo por renunciar a nuestro compromiso. Yo le dije que podía ganar dinero para mantenerlos, pero él me llamó inútil y me gritó que yo nunca ganaría nada.

—Y para demostrarle que se equivocaba, me fui a trabajar al extranjero. Al principio trabajé en un restaurante; el trabajo era pesado y la paga era muy poca. Aun así, yo me quedaba con una parte mínima de ese sueldo y mandaba el resto a la casa.

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