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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 988

—Si te divierte construirla, nadie te lo impide.

Y con eso, la otra persona le colgó.

Rubén volvió a llamar furioso, pero el tipo ya lo había bloqueado.

—Se acabó...

Se quedó escurrido en el sofá.

Al ver esto, Elsa ignoró a Martina y corrió hacia él.

—¡Te dije que no compraras ese terreno, pero no me hiciste caso! ¡Eres un terco! —Al notar que Rubén no estaba herido, empezó a reprocharle de inmediato.

—Yo... yo... —Rubén estaba lleno de remordimiento, pero al pensar en algo, se volvió hacia Romeo y lo fulminó con la mirada—. ¡Si tú lo sabías todo el tiempo, ¿por qué no me lo dijiste?!

La mirada de Romeo se volvió afilada.

—¿Acaso era mi obligación informarte?

—¡Después de todo, te vas a casar con Ali, voy a ser tu suegro! ¡Si ni siquiera tienes esa consideración familiar, ¿cómo quieres que te confíe a mi hija?!

Romeo lo miró con absoluta indiferencia.

—¿Entonces cancelamos la boda de mañana?

—¡No, no la cancelen! —exclamó Alicia, alarmada—. La boda ya está lista, ¡no pueden cancelarla nomás porque sí!

—Papá, el fracaso de esa inversión fue culpa tuya, ¿qué tiene que ver Romeo? ¡Pídele disculpas rápido! —Alicia le hizo gestos a Rubén para que le hiciera caso.

Rubén estaba furioso, pero ahora tenía decenas de millones en deudas. Si nadie lo ayudaba, se iría a la quiebra. En ese momento, le urgía aferrarse a Romeo más que nunca. Mientras se casara con su hija, no dejaría que sus suegros terminaran en la calle.

—Romeo, discúlpame... me desesperé. Te pido una disculpa. No me hagas caso y por favor, no canceles la boda.

Romeo continuó fumando, evidentemente sin ánimos de hacerle caso.

Al ver su actitud, Rubén apretó los dientes de impotencia, pero no le quedó de otra.

—Vaya, qué animada está la casa. ¿El futuro cuñado también está aquí? —comentó Martina, quien se había quedado observando todo el drama antes de entrar a la sala con sus cosas.

Rubén y Alicia se levantaron de un salto al verla.

Rubén apretó los dientes, enfurecido.

—¡Viniste en este momento a propósito!

—Pues sí, la verdad es que sí.

—¡Si arruinas la boda, te juro que te mato!

—¿Por qué no me matas ahorita mismo?

Rubén tenía unas ganas inmensas de matarla ahí mismo, pero no estaba tan loco como para hacerle daño delante de Romeo.

—Marty, no hagas enojar a tu papá, ya está viejo para estas cosas —le dijo Elsa mientras jalaba a Martina para que se sentara—. Estábamos discutiendo sobre la boda de mañana. Si quieres escuchar, siéntate callada; si no, sube a descansar.

—Oh, quiero escuchar.

Martina puso cara de genuino interés.

—Aunque no me invitaron a la boda, la verdad es que me da gusto por mi hermanita. Va a casarse con mi exnovio. Nadie sabe mejor que yo lo maravilloso que es mi exnovio: guapo, podrido en dinero y muy generoso. Ah, por cierto, ¿de cuánto fue la dote que dio la familia Quintero por mi hermanita?

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