Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1188

—¡Víctor! Como tu padre, jamás te he pedido nada. Hazte cargo de esto por mí, te prometo... ¡te prometo que no te faltará nada! —Al ver que ya no podía manipularlo, a Santino no le quedó más remedio que suplicar.

—Enzo está perdido.

—¡Entonces ve a buscarlo!

—¿No lo vas a buscar tú?

—Yo... no siento nada por él.

—¿Y si no lo encuentro?

—Si no lo encuentras, no lo encuentras. Yo ya cumplí con mi parte.

Esa respuesta fue la gota que derramó el vaso. Víctor se puso de pie de un salto y agarró a Santino por el cuello de la camisa.

—¡¿Y tú te atreves a llamarte hombre?!

La misma frialdad con la que Santino trataba a Enzo, era la misma con la que lo había tratado a él. Desde pequeño, había crecido en la sombra de la indiferencia. Solo cuando causaba un desastre, su padre se dignaba a mirarlo. Santino se veía obligado a dar la cara por él, y aunque fuera para regañarlo, en esos breves instantes, el pequeño Víctor sentía que su padre notaba su existencia.

Con el tiempo, los problemas se hicieron más grandes y su carácter más rebelde. Llegó a un punto en que ni Santino podía controlarlo, e incluso él mismo, sabiendo que estaba mal, era incapaz de detenerse.

Había ido a buscarlo con dos propósitos: desquitarse por el engaño y exigirle que se hiciera cargo de Enzo.

Pero la realidad le acababa de dar una bofetada. A Santino le importaba un carajo el niño. Incluso si lo obligaba a acogerlo, jamás le daría amor.

Al pensar en ese pobre niño desamparado, Víctor apretó los dientes hasta que le dolió la mandíbula.

—Santino, a partir de hoy, yo me haré cargo de Enzo. Pero que te quede claro: no lo hago por ti, lo hago por mi madre. Ella acaba de darte una hija arriesgando su vida. ¡Si te atreves a engañarla otra vez, te juro que no te la vas a acabar!

Dicho esto, lo soltó de un empujón y salió del despacho.

Belén, que acababa de bajar con la bebé, al verlo salir con esa aura asesina, corrió de regreso al piso de arriba como si hubiera visto al mismo diablo.

Víctor subió a su auto y respiró profundo varias veces hasta que sintió que la sangre dejaba de hervirle.

Enzo había dicho que fue a buscar a su mamá...

Ellos siempre habían vivido en el extranjero. Fue él quien, engañado por Santino, voló para traerlos al país y los hospedó temporalmente en un hotel.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido