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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1058

Él también era así con Carlota. Aunque a veces ponía a la niña en situaciones un poco arriesgadas, la cantidad de alegría que le brindaba superaba todo.

A la mañana siguiente, un estruendo tremendo despertó a Floriana de sobresalto. Se levantó de prisa y fue a asomarse por la ventana. Había una excavadora estacionada frente a la casa, tirando montones de escombros de construcción justo en la puerta.

Se vistió rápidamente y bajó. Víctor, que también había escuchado el ruido, ya estaba saliendo. Los dos llegaron a la puerta al mismo tiempo.

Afuera se había juntado una multitud. Al mirar hacia el lado este de la calle, se dieron cuenta de que la vía, que ya de por sí era estrecha, estaba bloqueada a la mitad por bloques de concreto.

—¿Qué están haciendo? —preguntó Floriana, algo desorientada.

La vecina le explicó:

—¡Esa excavadora es de la constructora! Según ellos están limpiando el camino, pero ¿qué clase de limpieza es bloquearnos la calle? ¡Está claro que nos quieren forzar a salir!

Floriana frunció el ceño; estaban llegando a extremos muy bajos.

—¡Esta es la puerta de mi casa! ¡¿Nos pidieron permiso para venir a tirarnos su basura aquí?! —le gritó Víctor al operador, plantándose frente a la máquina.

El hombre en la cabina lo ignoró, pensando que solo era otro vecino enojado por la demolición. Llenó de nuevo la pala con escombros y se preparó para vaciarla.

Víctor se plantó directamente debajo de la excavadora, retándolo a que le tirara todo encima.

El operador, sin inmutarse, levantó la pala pesada de hierro, listo para dejar caer la carga.

—¡Víctor! ¡Quítate de ahí! —gritó Floriana, aterrada, e intentó correr a jalarlo.

—¡No te acerques! —le gritó él.

Capítulo 1058 1

Capítulo 1058 2

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