Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1031

Al ver a Floriana tan real y vibrante frente a él, Víctor estiró la mano de forma instintiva para tocarla, pero ella le dio un manotazo.

—¡No te imaginas lo angustiada que estaba cuando la maestra de la escuela me dijo que hoy no había asistido!

Estaba furiosa, pero incluso enojada se veía hermosa.

Víctor volvió a la realidad y le preguntó:

—¿En serio eres mi exesposa?

*Esa pregunta fue una estupidez*, se dio cuenta Víctor nada más soltarla.

Floriana se quedó desconcertada y, en ese instante, recordó que él había perdido la memoria. Si sufría de amnesia y no podía recordar ni a ella ni a Carlota, ¿cómo iba a llevársela?

Al pensar en ello, su rostro se llenó de pánico.

—Entonces... ¿no fuiste tú quien se llevó a Carlota?

Víctor parpadeó.

—¿Quién es Carlota?

A Floriana le dio un vuelco el corazón, y justo en ese momento, Facundo salió a toda prisa y agarró a Víctor por el cuello de la camisa.

—¿Dónde escondiste a Carlota?

Hacía un momento, a Víctor lo habían tomado por sorpresa cuando Facundo le dio el puñetazo, pero ahora que estaba en guardia, no se iba a quedar de brazos cruzados. Lo agarró del brazo y luego le soltó una patada fuerte desde abajo.

El golpe hizo que Facundo retrocediera dando traspiés, enfureciéndolo aún más.

—¡Y todavía te atreves a levantarme la mano!

Facundo se lanzó a los golpes, y Víctor se defendió de inmediato.

—¡Tú qué te crees, cabrón! ¡A mí no me das miedo!

Al ver que los dos se estaban peleando, a Floriana no le quedó otra opción que intentar separarlos, pero ninguno de los dos le hizo caso.

—¡Carlota desapareció! ¿Me están escuchando? ¡Carlota desapareció! Ya es de noche, es solo una niña, ¿van a estar contentos si le pasa algo malo?

Facundo fue el primero en soltarse, respirando con dificultad.

—Tú... ¿de verdad no te llevaste a Carlota? —le recriminó a Víctor.

Víctor no tenía ganas de contestarle, pero al ver a Floriana tan desesperada, dijo:

Víctor le lanzó un par de patadas al aire hacia la espalda de Facundo, sintiéndose un poco más aliviado.

—Señor Crespo, ese hombre daba mucho miedo. Me dejó temblando —dijo Victoria corriendo hacia él; aunque sus palabras denotaban terror, su cuerpo buscaba refugiarse en los brazos de Víctor.

Víctor la apartó de un empujón.

—¿Podrías hablar con tu voz normal? ¿Por qué finges esa vocecita aguda? Me lastima los oídos.

Eso dejó a Victoria un tanto avergonzada.

—Es que yo... yo de verdad me asusté.

—Es una persona, no un fantasma. ¿A qué le tienes tanto miedo?

—Señor Crespo, entremos a la casa, ya preparé la cena.

—¿Ya terminaste?

Victoria asintió con rapidez.

—Preparé un par de mis platillos estrella. Espero que coma bastante, señor Crespo; necesita estar fuerte, ya sabe.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido