A Víctor se le subió la sangre a la cabeza de inmediato. ¡Cómo se atrevía a patearle las costillas, lo iba a matar!
Entonces, el personal en el set vio cómo aquel enorme oso, que se suponía debía estar gravemente herido y tirado en el suelo, de pronto se levantó. Se paró en sus dos patas y corrió hacia el actor principal.
El actor se dio cuenta de que algo andaba mal y trató de hacerse a un lado, pero el oso se le echó encima, tirándolo al suelo, y empezó a soltarle de manotazos en la cabeza.
—¡Para que aprendas a no patearme!
—¡¿Sabes con quién te estás metiendo?! ¡Te quieres morir, ¿verdad?!
—¡Te voy a romper la madre!
Las patas de oso estaban rellenas de algodón, así que los golpes no dolían de verdad, pero la humillación era inmensa. El actor era bastante famoso, por lo que estalló de coraje y le gritó a la gente a su alrededor.
—¡¿Qué esperan para quitármelo de encima?!
Con el grito del actor, todos reaccionaron.
—¡Rápido, quiten a ese oso! —gritó el director.
El personal de producción se acercó corriendo. Como Víctor no era tonto, al ver que se le venía encima toda esa gente, supo que si no corría le iba a ir mal. Así que, después de darle una última patada al actor, salió corriendo a toda velocidad hacia la salida.
Floriana salió del área de descanso y, mientras caminaba hacia el set, iba viendo un video que le había mandado Martina.
En el video se veía a Carlota aprendiendo a andar en patineta. Apenas estaba empezando, pero ya podía hacer algunos trucos básicos. Carlota se veía contentísima; aunque se cayó dos veces, no lloró ni se quejó, solo siguió riendo.
Cuando por fin logró el truco, corrió emocionada hacia la cámara.
—¡Mamá, ¿lo viste?! ¡Me salió!
Al ver a su hija tan feliz, Floriana le mandó varios emojis de aplausos.
Estaba a punto de guardar su celular cuando, de repente, un enorme oso pasó corriendo a toda velocidad. Ella no alcanzó a esquivarlo; el oso chocó contra ella y le tiró el teléfono al suelo. Al parecer, el oso no tenía buena visibilidad y ni siquiera se dio cuenta de que la había golpeado, pues siguió su camino de frente.
—Floriana, ¿se encuentra bien? —Blanca, su asistente, recogió el celular y se lo entregó.
Floriana revisó la pantalla de su celular con cuidado, le pasó el dedo un par de veces y se alivió al ver que no se había roto.
—¿De dónde sacaron a este extra tan atrabancado?
—Sale.
Tras dejarle claras las indicaciones, Floriana notó que Blanca seguía distraída, así que le preguntó qué mosca le había picado.
—Floriana...
—Habla.
—Ayer en la noche me marcó el señor Crespo. Me preguntó dónde estaba usted ahorita y hasta me pidió la dirección del set —dijo Blanca en voz baja. La verdad, la había pensado mucho antes de darle el dato a Víctor, y en cuanto se lo pasó, se arrepintió un poco.
Floriana ya estaba divorciada del señor Crespo, y además ahora andaba con el señor Prado, así que seguro no quería que su exmarido anduviera dando lata.
Floriana se quedó helada un segundo.
—¿Dices que llamó para preguntar por mí?
—Sí, aunque estuvo bien raro. Primero me preguntó en dónde estaba, luego quiso saber si usted lo había mencionado alguna vez y al final me preguntó hace cuánto que se divorciaron. —A Blanca no le cuadraba para nada por qué Víctor le había hecho esas preguntas—. Si quería saber todo eso, ¿no habría sido más fácil que le marcara a usted directo? ¿Por qué preguntarme a mí?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...