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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1017

En la casa principal de la familia Crespo, Víctor se le quedó viendo a la barriga de Belén, completamente incrédulo.

—Mamá, a tu edad y todavía pudiste embarazarte. Neta que mi papá y tú se pasaron.

Víctor estiró la mano queriendo tocarle la enorme panza, pero Belén se hizo para atrás de inmediato, mirándolo a la defensiva. Temía que de repente se alterara y lastimara al bebé.

—¿Qué... qué haces aquí?

Ver a su hijo le causaba ansiedad y miedo. Aunque sabía que tenía amnesia y que su mente se había estancado en los dieciocho años —cuando todavía no se llevaban tan mal—, simplemente no podía pasar la página y nunca había intentado volver a aceptarlo.

Víctor levantó una ceja.

—¿Ahora resulta que necesito una excusa para venir a mi propia casa?

Belén guardó silencio por un momento; quiso decirle que ellos ya habían roto su relación...

—¿Qué vas a tener, niño o niña?

—¡No te atrevas a hacerle daño a este bebé!

Víctor parpadeó.

—¿De qué hablas? ¿Por qué le haría daño? Es mi hermano o hermana menor, obviamente lo voy a consentir bastante.

Víctor torció la boca y luego se quedó mirando la tele.

Ya estaba prendida desde que llegó, y afortunadamente estaban pasando una serie.

Al ver que Víctor prestaba atención a la pantalla, a Belén se le subió el corazón a la garganta. La protagonista de la serie que estaba viendo era Floriana.

Isabella le había advertido que, con la condición de Víctor, era mejor no mencionarle nada sobre Floriana. Si, en un arranque, se le ocurría volver a provocar a Facundo, nadie sabía en qué tragedia podría acabar todo.

Belén agarró el control apresuradamente y le cambió de canal.

—Ejem... esa que estaba no estaba buena.

La verdad es que Víctor ni siquiera tenía ganas de ver la tele. Se echó en el sillón y se puso a platicar con Belén sin mucho entusiasmo.

—Lo que pregunto es si me van a extrañar.

—Yo... claro que te voy a extrañar.

Víctor se rio entre dientes y le guiñó un ojo.

—Tranquila, vendré a verte seguido. Ah, por cierto, para cuando des a luz, seguro regreso. La neta no sé en qué estabas pensando para tener otro bebé a tu edad. Si algo te pasa, me quedo sin mamá.

Belén se quedó helada. Hacía muchísimo tiempo que Víctor no le hablaba en ese tono tan cariñoso y hasta un poco infantil.

Recordó por un momento el pasado: no todo había sido malo entre ellos. A pesar de que Víctor siempre se la pasaba metiéndose en problemas y ella lo detestaba por tener que resolverlos a cada rato, al fin y al cabo era su hijo y de vez en cuando asomaba el amor de familia.

—No hace falta —le dijo, aún queriendo mantener su distancia—. Facundo es muy vengativo. Estarás más seguro en el extranjero.

Víctor resopló.

—Es un rencoroso de lo peor. Nada más me acosté con su mujer, pero casi me mata atropellándome. Con eso quedamos a mano, ¿qué más quiere?

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