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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 281

Jonathan ya se había dado la vuelta para marcharse, pero aun así alcanzó a escuchar aquel suave, casi inaudible «Lo siento». Sus pasos vacilaron ligeramente antes de recuperar su ritmo habitual, alejándose gradualmente. Ya no necesitaba esa disculpa. Él mismo conseguiría justicia, no necesitaba el remordimiento de nadie más. Por mucho que intentara suprimirla, la furia que se aferraba a él se negaba a desvanecerse.

Dickson, que ya estaba un poco intimidado, ahora ni siquiera se atrevía a hablar. Solo Sierra parecía completamente imperturbable. Cuando lo vio regresar, sonrió y dijo:

—Vamos, vamos, lávate las manos y hagamos una tarta, me muero de hambre.

En el momento en que Jonathan vio su rostro sonriente y escuchó su voz, sintió como si hubiera salido del infierno y regresado al mundo de los vivos. La escarcha que se aferraba a él se derritió, y todo su cuerpo se relajó.

—De acuerdo.

Se lavó y se cambió a una camiseta antes de volver para preparar la tarta con Sierra. Sierra no mencionó nada sobre Chase. Simplemente seguía haciendo preguntas sobre cómo elaboraba y cocinaba sus tartas. Jonathan respondía pacientemente, explicando todo paso a paso. Dickson los observaba desde la sala y no podía evitar admirarla. La fortaleza emocional de Sierra era extraordinaria.

Después de la tarta, Dickson se marchó rápidamente. Sierra miró a Jonathan y dijo:

—No tenemos nada que hacer esta tarde. ¿Quieres invitar a Mateo y a los demás?

Jonathan sabía exactamente por qué lo preguntaba.

—No es necesario. Estoy bien. Ya no tiene ningún poder sobre mí.

Sierra lo miró por un momento.

—No te estoy preguntando qué vas a hacer. Solo prométeme una cosa: no te hagas daño.

Su corazón se enterneció.

—De acuerdo.

Realmente tenía suerte de tener a Sierra. Sin ella, quizás ya habría perdido el control y hecho algo de lo que no podría retractarse. Cuando Jonathan dijo que no lo dejaría pasar, lo decía en serio. Llegado el lunes, lanzó una nueva oleada de ataques contra la familia Zach—más agresivos que antes.

Susie se veía cada vez más exhausta últimamente, desgastada por los problemas que acosaban a su familia. Chase sintió una punzada de culpabilidad cuando la vio.

—Lamento que este asunto entre Jonathan y yo te haya arrastrado a ti también.

—¿De qué estás hablando? —Susie le lanzó una mirada de desaprobación. Luego, tras una pausa, un rastro de tristeza se coló en su expresión—. Esto también es culpa mía. Ambos somos responsables.

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