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La Gordita Que Despreciaste: Ya no está a tu alcance romance Capítulo 4

Un día después lo había afrontado: su madre no regresaría. Se había ido para siempre. Se sentó en el borde de la cama con movimientos mecánicos, sintiendo que su vida había perdido por completo el sentido. Llevaba puesta una ropa limpia que le había conseguido una trabajadora social al ver que nadie se había interesado por su estado.

No tenía familia, ni amigos, ni allegados.

—Señorita... —la misma enfermera de la primera noche entró con una carpeta en la mano. Sus ojos castaños estaban cargados de compasión—. Tenemos que completar el registro. No hemos podido contactar con nadie de la familia Thorne. Dicen que ustedes ya no trabajaban allí y que no tienen registros de un pariente cercano. ¿Hay alguien más a quien debamos llamar?

Una sonrisa triste se formó en sus labios. ¿Acaso había esperado un poco de misericordia de esas personas?

—No —respondió. Su voz era un susurro, tan débil y carente de vida—. No hay nadie. Estoy sola.

—Entiendo. El cuerpo de su madre será trasladado a la morgue municipal para un entierro de beneficencia si nadie lo reclama en...

—Yo lo haré —la interrumpió. Ya no había lágrimas en sus ojos; era como si todo su cuerpo estuviera entumecido—. Solo... necesito un momento.

Cuando la enfermera salió dándole el espacio que tanto necesitaba, se miró en el pequeño espejo del baño. Sus ojos estaban hundidos y una cicatriz fina cruzaba su frente, muestra del accidente. Pero ese no fue el único cambio. Su expresión era diferente: más dura, más fría. Completamente ajena a su personalidad dulce.

«Ellos la mataron», pensó. Sus manos se apretaron a sus costados y sintió cómo las uñas se clavaban en su palma hasta un punto doloroso.

Otra persona en su posición pensaría en devolverles el golpe con más fuerza, pero ella, en cambio… suspiró. Solo quería desaparecer. No quería volver a ver sus caras de nuevo. Sin embargo, había subestimado la maldad que habitaba en el corazón de los Thorne.

Cuando salió al pasillo, lista para reclamar el cuerpo de su madre y darle sagrada sepultura, vio a un par de policías que la obligaron a retroceder y ocultarse tras una columna.

—Estamos buscando a Elena Silva —dijo uno de ellos, mostrando una fotografía suya—. La señora Victoria Thorne ha interpuesto una denuncia formal esta mañana. Al parecer, la chica huyó con unas joyas de la familia.

Contuvo el aliento. ¿Qué…?

Capítulo 004 1

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