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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 383

En medio de esa crisis, Thiago Silva, por supuesto, no quería que se preocuparan de más y explicó rápidamente:

—Ellos están evacuando por el otro lado junto a Valeriano.

—¡No! ¡No me iré de aquí hasta que compruebe que mi hija está a salvo! —replicó Marina, llena de angustia.

Su pequeña apenas había regresado a la familia, no se iría sin tener la certeza de que estaba ilesa.

Thiago intentó calmarla:

—Doña Marina, se lo aseguro, con Valeriano y Darío a su lado, nada malo le pasará.

Rafael Soler, escuchando el caos ensordecedor que venía desde afuera, también estaba con el corazón en un hilo por la seguridad de sus hijos.

Yara Soler, quien toda su vida había sido sobreprotegida y jamás había presenciado una escena tan aterradora, estaba al borde del pánico.

Al ver que Marina dudaba en moverse, sintió unas ganas inmensas de abandonarlos y huir sola.

Pero sabía que no podía. El lugar era demasiado peligroso; salir corriendo sola la convertiría en un blanco fácil.

Entonces, fingiendo un terror absoluto, se aferró al brazo de Marina.

—¡Mamá, tengo mucho miedo, por favor vámonos! Estoy segura de que Roxana y Darío ya salieron. Tenemos que irnos rápido, si no nos ven afuera, se van a preocupar muchísimo.

Marcelo Montes escuchó las palabras de Yara y frunció el ceño. Aunque sus intenciones parecían ser persuadir a su madre, el tono sugería algo mucho más turbio, como si insinuara que los hijos biológicos de los Soler los habían abandonado a su suerte de forma deliberada.

La atención de Rafael estaba concentrada en los gritos y el estrépito que se multiplicaba fuera del palco. Sabiendo que no podían perder más tiempo, intervino.

—Marina, Yara tiene razón. Si Roxana no nos encuentra afuera e intenta volver a entrar para buscarnos, la pondremos en un peligro mayor.

El olor a sangre empezaba a filtrarse en el aire y Marcelo Montes también los apresuró.

—¡No lo dudes más, hermana, vámonos ya!

Finalmente, Marina cedió.

El grupo, escoltado por el equipo de seguridad, comenzó a evacuar a través de las escaleras de emergencia.

***

Adrián vio a su jefa enfrascada en un feroz combate, acomodó a Dulce en una esquina segura y se lanzó a ayudarla.

Dulce también quiso intervenir, pero la estampida de la multitud la empujó hacia atrás.

Al tropezar, perdió el equilibrio y estaba a punto de caer de espaldas.

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