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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 377

Las palabras de Gaspar Aranda provocaron un alboroto monumental en la sala de subastas.

Con excepción del palco de Roxana, todos los invitados se levantaron de sus asientos y se acercaron a los ventanales para intentar vislumbrar a la mujer a la que incluso la muerte temía.

Lamentablemente, estaban destinados a no ver nada.

—¿No es ese el señor Gaspar de Veridia? ¡Los rumores eran ciertos! ¡De verdad conoce a la Doctora Serena!

—¡Dios mío! ¡Estamos hablando de la Doctora Serena, la figura a la que incluso los más poderosos en el extranjero tratan con absoluto respeto!

—¡De verdad vino a Puerto Esperanza! ¿Qué tendrá de especial ese hongo para haber atraído su atención?

—Pero hay algo raro... ¿No decían los rumores que la Doctora Serena tenía vínculos con la subasta? Si la primera ronda del hongo ya alcanzó los cincuenta millones, ¿por qué ofrece solo ochenta millones exigiendo llevárselo? ¿No les parece un abuso?

—¡Cállate! ¿Quién eres tú para criticar a la Doctora Serena? ¿Acaso ya no valoras tu vida?

A pesar de las críticas, las dudas de aquel hombre llamaron la atención de algunos.

Marcelo Montes, quien al ver que el palco de Gaspar estaba cerca pensaba acercarse a saludar, no pudo evitar sentirse extrañado al escuchar ese comentario.

Marina también expresó su confusión en voz alta:

—He escuchado que las tarifas de esta eminencia médica internacional superan los cientos de millones. ¿Por qué de repente se porta tan tacaña al regresar al país? Este Hongo de Vida Eterna es un milagro de la naturaleza; mucha gente pagaría cientos de millones por él sin dudarlo. ¿Por qué solo ofrece ochenta?

Rafael tampoco lograba comprenderlo.

—Quizá tenga algún otro uso planeado para él.

Yara, que pensaba que la inmensa fortuna de la familia Soler ya era abrumadora, quedó perpleja ante el nivel de la Doctora Serena.

Si cobraba cientos de millones por una sola consulta, ¿cuántos miles de millones generaba al año?

¡Era una cifra aterradora!

Aunque algunos consideraban que la jugada de la Doctora Serena era un acto de prepotencia, la mayoría estaba dispuesta a cederle el lugar por respeto.

Al fin y al cabo, todos enfermaban algún día, y obtener a cambio una Cápsula de Longevidad valorada en decenas de millones tampoco era un mal negocio.

Una minoría se resistía a rendirse, pero no se atrevían a desafiarla abiertamente.

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