Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 330

Dicho esto, a Yara se le llenaron los ojos de lágrimas en un segundo.

Parecía haber sufrido la peor ofensa de su vida.

Roxana ni siquiera parpadeó; su rostro permaneció inmutable.

Darío, dándose cuenta de que la situación se estaba poniendo fea, intervino rápidamente para calmar las aguas.

—Yara, te estás alterando por nada. Roxana no lo dijo con esa intención.

La mirada de Marina también cambió ligeramente. Aunque en el fondo notaba algo extraño, optó por mantener la paz familiar y habló con tono conciliador.

—Tu hermano tiene razón, mi amor. Ustedes dos son hermanas. Si hay algún malentendido, hay que platicarlo tranquilamente para no sacar las cosas de contexto.

Yara sentía que la sangre le hervía de pura rabia.

¡Roxana la había humillado frente a todos! ¡¿Y ahora resultaba que la culpa era suya por «malinterpretarla»?!

Ese favoritismo descarado era asqueroso.

Pero no podía decir ni una palabra, porque si se quitaba la máscara de niña buena, su posición en la familia Soler se iría a la basura.

—Tienes razón, mamá. Ya lo entendí —dijo con la voz temblorosa.

Luego se giró hacia Roxana. Aunque sus ojos ardían de resentimiento, su tono fue una mezcla perfecta de dolor y disculpa.

—Hermana, lo siento muchísimo. Supongo que estoy demasiado sensible hoy.

Roxana soltó una sonrisa ladeada, fría y afilada, acostumbrada a esa clase de teatritos de víctima.

—Qué bueno que te das cuenta.

Yara casi se ahoga con su propia saliva. ¡Se estaba humillando y tragándose el orgullo, y esta estúpida ni siquiera tenía la decencia de suavizar las cosas!

—Bueno, bueno, ya basta. Son hermanas, dejen de pelear. Vengan, coman un poco más antes de que se enfríe la cena.

Marina decidió cortar el drama de raíz y les sirvió comida a ambas en sus platos.

Yara forzó una sonrisa dolorida.

—Gracias, mamá.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA