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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 32

Roxana dejó pasar el incidente y fue directo al grano:

—Hablemos de negocios.

Al ver que no comentaba nada sobre aceptar a León como su subordinado, Julián suspiró para sus adentros, buscó una excusa para mandar a León afuera un momento y sacó a colación el tema del incendio en Olmos.

—Jefa, aunque todos los archivos de ese hospital quedaron reducidos a cenizas, estuve investigando por todas partes y logré encontrar una pequeña pista. Resulta que el encargado del archivo en esa época, ahora trabaja en la Universidad del Sur como administrador de la biblioteca. Tienes que tener mucho cuidado allá, sospecho que hay algo muy turbio en ese lugar.

Roxana no esperaba que su decisión de última hora de ir a la Universidad del Sur terminara conectada con el incendio de aquel entonces.

Perfecto. Parece que tendré que adelantar mi ingreso.

—Entendido.

Al terminar la cena, Julián insistió en acompañar a Roxana de regreso al hotel, y ella, para evitar una discusión, aceptó.

Justo cuando Julián abrió la puerta, Roxana escuchó la voz de Yara Soler no muy lejos de allí.

—Entonces dejamos este asunto en sus manos, señorita Alcira. Es solo un pequeño detalle de nuestra parte, esperamos que lo acepten.

Yara, acompañada de Elba Llorens, le agradecía con amabilidad a la otra parte mientras le extendía un cheque.

A la señora Elena le brillaron los ojos al ver la cantidad escrita en el papel. Asintió de inmediato:

—No se preocupen. Si nuestra Alcira se lo pide, ¡el Señor Sandoval seguramente ayudará!

Como el segundo piso del restaurante tenía una distribución escalonada y la habitación de ellos estaba un poco más elevada, Julián pudo ver perfectamente a las cuatro mujeres de pie en el pasillo.

No conocía a las que estaban de espaldas, pero sí reconoció a las Maldonado. De inmediato le hizo una seña a Roxana.

—Jefa, "conocidas" a la vista.

Roxana se acercó sin hacer ruido. Justo en ese momento vio a Alcira Maldonado guardando con cuidado el cheque en su bolso. Era el mismo cheque que su tía Luisa le había dado a Elba. Veinte millones de pesos.

¿Acaso Elba había perdido la cabeza?

Al escuchar a Elena decir que Valeriano Sandoval hacía todo lo que Alcira le pedía, la sonrisa de Yara se tensó imperceptiblemente por un segundo, pero enseguida recuperó la compostura.

Capítulo 32 1

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