—¿E-ese no es el Maestro Ezequiel?
—¿Por qué dice que fue él? El Maestro es muy exigente, sí, pero siempre apoya a los jóvenes talentos. ¿Cómo pudo darle un mísero 4 a alguien tan prodigiosa como la señorita Yara?
—Yo tampoco lo creo. ¿No será que solo quiere ayudar a esa chica para sacarla del apuro?
Yara sintió que el mundo se le venía encima al escuchar que había sido él. ¿Por qué le haría algo así?
La presentadora también estaba atónita por el giro de los acontecimientos.
—Maestro Ezequiel, ¿fue usted de verdad? Todos consideramos que la interpretación de la señorita Yara fue excepcional, ¿por qué le dio solo un 4?
El Maestro respondió con total frialdad:
—La obra no encaja con mis gustos, así que le pongo un 4. ¿Hay algún problema?
Sus palabras eran una respuesta directa a Yara, quien minutos antes había usado el mismo tono para atacar a Roxana.
Yara lo entendió de inmediato. Una sombra de pánico cruzó su delicado rostro.
—Maestro Ezequiel, usted siempre ha sido mi mayor ídolo y admiro profundamente su trabajo. Si considera que mi presentación no fue buena, ¿podría darme algún consejo? Así podré corregir mis errores.
La posición de Yara ya no era la de antes. Desesperadamente necesitaba convertirse en discípula de un maestro de renombre como él; solo así volvería a ganarse el respeto de sus padres y tendría la oportunidad de ser incluida en el Linaje Familiar de los Soler.
Además, le había jurado a su tía Luisa que sería su aprendiz.
Por eso, no le quedaba más remedio que mostrarse humilde.
Pero sus manipulaciones no funcionaban con un veterano como el Maestro Ezequiel.
—No tengo nada que enseñarle a alguien que no entiende la música.
Yara se puso pálida al instante. ¡La acababa de llamar ignorante frente a todos!
La presentadora tampoco esperaba una respuesta tan lapidaria y se quedó sin saber cómo arreglar la situación.
Pero el Maestro Ezequiel aún no había terminado.
Se giró y fijó la mirada en los jóvenes que habían insultado a Roxana.
—Hace un momento, alguien gritó que este es un concurso justo y transparente. Estoy completamente de acuerdo con eso. Pero así como exigimos nivel a los participantes, también se lo exigimos al público. Pueden no saber de música, pero lo que no pueden hacer es cruzar la línea del respeto. ¡Así que le pido a seguridad que expulse a los alborotadores!

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