Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 271

—Por favor, distinguidos invitados, guarden silencio. Sé que todos están ansiosos por contemplar la majestuosidad de la Hierba Ígnea de Sangre, pero no se desesperen. En un momento abriré la caja para que puedan verla con calma. Sin embargo, antes de eso, voy a anunciar una nueva regla.

La voz de Hernán sonaba tan gastada como su rostro, carente por completo de la vitalidad que alguna vez tuvo.

La mayoría de los presentes no lo reconoció; pensaron que era el vendedor de la hierba y comenzaron a presionarlo para que hablara de una vez.

Al ver cómo las comisuras de los ojos de Hernán se alzaban ligeramente, Roxana supo de inmediato que esa «nueva regla» no traería nada bueno.

—Este tal Hernán no viene con buenas intenciones —murmuró.

Valeriano parecía no haber escuchado la indirecta. Se mantuvo en silencio, inmutable como una estatua sin emociones.

Roxana curvó los labios en una sonrisa fría y silenciosa.

Al instante siguiente, la mirada de Hernán se clavó en el segundo piso, con un odio hirviendo en sus ojos como olas enfurecidas.

—¡La Alianza Ígnea asesinó a mis hermanos de la zona norte y destruyó mi imperio! ¡Mi odio por ellos es a muerte!

»Si alguien aquí puede vengar a mis hermanos y matar al líder de la Alianza Ígnea, ¡estoy dispuesto a entregar la Hierba Ígnea de Sangre con mis propias manos y sin cobrar un solo centavo!

»Ya me he aliado con Don Claudio de la Secta del Loto Carmesí para acorralar a la Alianza Ígnea en el palco número tres del segundo piso. Solo hay tres personas allí adentro. ¡Aprovechen esta oportunidad!

»¡Si tienen éxito, juro por mi vida que el vencedor se convertirá en el nuevo rey de la zona norte de la Región de los Tres Oros!

En el segundo piso, Tigre y Bastián escucharon esas palabras y se pusieron de pie de un salto, completamente estupefactos.

—¿Ese viejo es Hernán? ¡Imposible! —exclamó Tigre, sin poder creerlo.

Bastián, en cambio, se lo tomó muy en serio. Como si enfrentara a su peor enemigo, llevó su mano a la cintura para sacar su arma.

—¡No me importa si lo es o no! ¡Si se atreven a venir, me aseguraré de que no salgan con vida!

Mientras tanto, entre bastidores.

Claudio, que estaba esperando ver una batalla campal, escuchó las tonterías de Hernán y pateó la mesa de té en un arranque de furia.

—¡Maldito bastardo! Toda la Región de los Tres Oros debería serme entregada. ¿Cómo se atreve a usar lo que me pertenece como un premio para este montón de basura? ¿Acaso cree que estoy pintado en la pared?

Su repentina explosión de ira aterrorizó a sus subordinados, quienes apenas se atrevían a respirar.

Capítulo 271 1

Capítulo 271 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA