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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 234

Blanca observaba al joven frente a ella.

Debía haber sido la joya más brillante de Veridia, pero por culpa de las oscuras intenciones de otros, había terminado confinado a una silla de ruedas. Sintió una punzada de lástima.

—Valeriano, tu madre tiene razón. No te preocupes, Doña Beatriz seguramente saldrá de esta.

Tras haber escapado de las garras de la muerte, Valeriano había perdido toda fe en el destino.

Hoy en día, solo confiaba en sí mismo.

No contradijo a Blanca, sino que miró a Leandro, que acababa de llegar corriendo a sus espaldas, y preguntó con voz tan fría como el hielo:

—¿Qué descubriste?

Leandro, que aún no había recuperado el aliento, tomó una profunda bocanada de aire.

—Joven Sandoval, acabo de investigar el consomé que bebió la señora, y encontré restos de algunas hierbas. Pero los médicos están ocupados intentando salvarla, así que por ahora no tenemos a nadie disponible para analizar la composición de los residuos.

Valeriano se sentó erguido en su silla de ruedas, con la espalda tan recta como un pino que se niega a doblegarse ante la adversidad.

—¡Comunícate con Don Abelardo, pídele que venga de inmediato!

Había invitado a Don Abelardo a la celebración, pero este tenía asuntos que atender y no pudo asistir.

Dado que la situación era crítica, no le quedaba más remedio que molestarlo nuevamente.

—Sí, señor.

Leandro no se atrevía a decir que tal vez no lograría convencer a Don Abelardo. En ese instante, nada importaba más que la vida de la señora.

¡Incluso si le costaba la suya, traería a Don Abelardo!

Tras dar las instrucciones, Valeriano no se detuvo ahí: le ordenó al mayordomo que revisara las cámaras de seguridad y que bloqueara por completo cualquier fuga de información.

Desde su llegada, había organizado todo metódicamente, demostrando la verdadera actitud del líder de la familia. Sin embargo, en el rostro de Verónica no había ni una pizca de alivio o de orgullo.

Su hijo había sido víctima de un ataque vil, terminando en ese estado, y aun así tenía que cargar con el inmenso imperio de los Sandoval sobre sus hombros, reprimiendo no solo sus emociones, sino también sus propios sentimientos.

Ahora que la abuela que tanto lo amaba estaba en peligro, no tenía tiempo de llorar, debía buscar la verdad de inmediato.

Capítulo 234 1

Capítulo 234 2

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