Al ver la actitud de la familia Sandoval hacia ella, Roxana Soler dedujo que seguramente ya se habían enterado de que era la verdadera hija biológica de la familia Soler.
Se dio cuenta de que Doña Beatriz la trataba bien con absoluta sinceridad, así que asintió con una leve sonrisa.
—Sí. Muchas gracias, Doña Beatriz.
—Antes escuché a Yara decir que tenías otros compromisos esta noche y que tal vez no podrías venir. No imaginé que fueras tan considerada y vinieras de todos modos —dijo Verónica, mirándola con los ojos llenos de genuino afecto, encantada con sus hermosos rasgos y su presencia inigualable.
Roxana miró a Yara de reojo con frialdad.
—¿Le dijiste a los mayores que yo tenía otros asuntos que atender?
Yara, temiendo que la dejara en evidencia, se apresuró a explicarse.
—Roxana, antes fui a buscarte a tu dormitorio y vi que no estabas. Le pregunté a la encargada y me dijo que habías salido a resolver unos asuntos, por eso Darío y yo no te esperamos. Pero te dejé un mensaje en el celular, ¿no lo viste?
Roxana sabía que Yara era bastante astuta. Si se atrevía a decir eso, era porque ya había preparado su coartada.
Así que respondió con un tono indiferente.
—Oh, ¿así que eso fue lo que pasó?
—Roxana —intervino Darío, quien antes temía que ella se hubiera molestado porque no la esperaron. Al ver que no le daba mayor importancia, sonrió—. El pastel de esta noche fue encargado por Valeriano a uno de los mejores maestros pasteleros. Está delicioso, tienes que probarlo en un rato.
En cuanto a la familia Maldonado, él mismo se encargaría de darles su merecido por ella.
Roxana adivinó sus pensamientos, pero no dijo nada. Solo asintió.
—De acuerdo.
Después de acompañar a Doña Beatriz a cortar el pastel, buscó un lugar tranquilo y contactó a Julián para que enviara a alguien a recogerla.
Al darse la vuelta, vio que Valeriano Sandoval se acercaba por el mismo sendero de piedra empujando su propia silla de ruedas.
—Muchas gracias por haberme sacado de ese apuro hace un momento, señor Sandoval —dijo ella.
Aparte de él, nadie más en la familia Sandoval sabía que ella era la hija biológica de los Soler.
Aunque fueron los demás miembros de la familia quienes dieron la cara por ella, estaba segura de que fue él quien rompió el hielo primero para que los Sandoval la defendieran con tanto fervor.
Valeriano la observó detenidamente. Parecía que cada vez que la veía, descubría una faceta distinta.
—No hay de qué, solo fue un pequeño gesto.

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